

Con la reforma de la Justicia el Gobierno colocó en el centro de la agenda pública un debate fundamental. Es necesario reformar la Justicia para consolidar un Poder Judicial más transparente, eficiente y abierto. Sin embargo, algunos de los proyectos enviados por la Casa Rosada al Congreso menoscaban la independencia y la imparcialidad de la Justicia. Lo mejor que hizo el Gobierno fue abrir el debate sobre la Justicia. Lo peor que le puede pasar a la Justicia es cerrar el debate sin deliberación amplia y profunda y con una mayoría mínima.
El tema es trascendental para la democracia y cómo se trate la propuesta del Gobierno resultará fundamental para darle legitimidad a la reforma. En este momento el Congreso debate meta política pública: la reforma pone en el centro del debate a las reglas del juego de la democracia.
El rol del Congreso es clave, y es necesario que todos los legisladores abran y profundicen el debate sobre cada uno de los proyectos propuestos para reformar la Justicia. Por eso celebramos la convocatoria de la Comisión de Asuntos Constitucionales a diferentes organizaciones de la sociedad civil y expertos que desde hace años estudian temas vinculados con la calidad de la justicia en la Argentina.
Desde la sociedad civil acercamos diferentes documentos que analizan la reforma y presentan propuestas para garantizar el acceso igual a los derechos ciudadanos. Los argumentos están dirigidos a todos los legisladores. Acercamos argumentos e información, en particular, un análisis de cómo impactará esta reforma en la Justicia.
En los últimos años, la convocatoria del Congreso a diferentes organizaciones especialistas en política pública se ha intensificado y eso es un signo de madurez democrática. CIPPEC, por ejemplo, advirtió en el Congreso que no era conveniente coparticipar el impuesto al cheque para no perpetuar las desigualdades que imprime el sistema de coparticipación, alertó sobre la inviabilidad de la reforma del 82% móvil y apoyó la reforma política, entre otras cuestiones.
La Justicia necesita una reforma integral, centrada en los valores de accesibilidad, independencia, transparencia y eficiencia. CIPPEC trabajó en 2005 junto al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación en la creación de casas de justicia, y junto a la Secretaría de Cultura de la Nación en la publicación del Manual de Primeros Auxilios Legales, iniciativas muy puntuales que promovieron directamente un mejor acceso a justicia.
Para reformar la Justicia es necesario profundizar el debate público, no anularlo. Es importante que los legisladores visibilicen sus posturas y expliquen sus argumentos. Así funciona la democracia. Por otro lado, la calidad del debate parlamentario determina la sostenibilidad de las reformas sancionadas. Iniciativas como la ley de medios o la reforma del sistema previsional recibieron en el Congreso un debate exhaustivo y profundo. Por otro lado, las reformas sancionadas en los últimos años que contaron con mayorías amplias en el Congreso cristalizan el consenso de la política sobre el rumbo a seguir en diferentes áreas de política pública.
La ciudadanía reclama una justicia más abierta, eficaz e independiente, con jueces activos y capaces de atender sus problemas. Un poder Judicial más transparente, eficiente y abierto a la gente es un objetivo; pero ello nunca debe lograrse a costa de su independencia e imparcialidad.









