

Cuando asistí al Congreso de Ciencias Políticas en San Juan hace unos años me llamó la atención el liderazgo en la juventud progresista presente que suscitaba Chávez. El mismo magnetismo que el Che, muy presente en las mesas de libros a la venta del Congreso. Atilio Borón, referente de la izquierda, presentó en una conferencia al Comandante, como cuadro político número uno de la región. Su revolución, el socialismo del S XXI, ha sido un esfuerzo consistente de oposición al Imperio, como a la izquierda le gusta llamar a Estados Unidos. Esta épica de liberación que resulta tan original tras la caída del muro, conecta con la visión del clásico libro de reivindicación de nuestra identidad como región: Las venas abiertas de América latina de Eduardo Galeano.
Se trata de la muerte de un líder carismático, demagógico y hegemónico de la talla de Juan Perón y Fidel Castro. Son muchas las semejanzas que se encuentran con Perón. Chávez fue militar, antiamericano, desafiante del establishment, corporativista, joven, paternalista, sin sucesor, seductor, estatizante, golpista, con vocación sudamericana y buen orador. Quizá una diferencia entre otros con el fundador del justicialismo es su tendencia a la izquierda diferente al ADN del líder por antonomasia de Argentina.
Aquellas ideas del líder de la República Bolivariana se aplicaron con fuerza, como ocurrió con Perón en los años 40, en un país donde la promoción de los más humildes era, y sigue siendo todavía, una asignatura pendiente. Chávez apostó fuerte por ese segmento social y produjo un enfrentamiento de clases de libro de texto.
La proyección ideológica y política de este país mediano de América latina, quinto productor mundial de petróleo, hacia Ecuador, Bolivia y Argentina es indiscutible. El eje bolivariano es una realidad y Chávez sobresalió ante la ausencia de liderazgos fuertes en la región. Supo enfrentar a Estados Unidos en época de repudio a las operaciones militares en Medio Oriente.
Su proyecto estuvo inspirado en autores europeos y de la región. Surge con fuerza como proyecto posible y ya encarado en Latinoamérica en oposición a los modelos liberales pro Estados Unidos. Parece que la historia atrasa con la irrupción de estas ideas pero no nos olvidemos que la estructura social de un país como Venezuela dejó picando en el área el ingreso del populismo estatizante. Más aun cuando el sistema de partidos había estallado en pedazos con un enorme vacío de poder. Chávez es un ídolo para las posiciones intelectuales cercanas a Laclau, otro personaje de gran relevancia en ese Congreso de San Juan.
Todas estas ideas del neopopulismo están con nosotros y son referentes para la clase política de varios países de América Latina. Argentina con el kirchnerismo fue orientada hacia este modelo al que imitó sin profundizar el socialismo real. El liderazgo de Chávez divide, al estilo del Facundo de Sarmiento, nuestra clase política latinoamericana. La puja está implícita entre la tiranía populista con vocación social contra un orden republicano quizás sin pasión y asociado al establishment.
Se abre un tiempo incierto. No hay heredero del régimen como ocurrió con Perón. El sucesor es el pueblo bolivariano. Capriles es un perfil interesante porque no corre por derecha. La mística de la muerte del líder indiscutido le dará espacio político a la continuidad del chavismo y seguramente el ejército estará muy presente en el futuro institucional de Venezuela.
Los indicadores económicos desde 1999 no han sido los de Chile o Perú y el precio del crudo fue muy atractivo cercano a los 100 dólares. La pobreza descendió durante los 14 años de Chávez de 47 a 27%, peo no hace falta un modelo populista para lograrlo. Lula lo consiguió también en 8 años de gestión. La deuda externa creció hasta un 25% del PBI. La inflación fue de un 20% en 2012 y se intensificó con la devaluación del 46,5% que llevó al tipo de cambio de 4,30 bolívares por dólar a 6,30. Con respecto a Argentina, la relación comercial creció pero nuestras exportaciones a Venezuela son marginales, menores a u$s 3.000 millones.
Chávez que inicialmente planteó que no avanzaría sobre el sector privado estatizó 1400 empresas y solamente indemnizó a un 10%.
Quiso constituir el Banco del Sur y fuerzas armadas regionales, iniciativas inconclusas como el gasoducto latinoamericano. Chávez fue pieza clave para bloquear el proyecto ALCA. El país está polarizado y el desafío es la unidad en una sociedad mucho más insegura en la calle. La estructura de fondo de un commodity country no se ha reinventado.
La leyenda de Chávez seguirá creciendo mientras para otros seguirá siendo un emirato, funcional a Estados Unidos, donde el líder no supo sacar provecho de la renta petrolera para cambiar la historia. Venezuela sigue siendo un país de millonarios con muy pocos empresarios. Ha muerto un personaje que es punto de inflexión en la historia de la región. Parte de América latina unida en su vocación de Patria Grande hace vigilia por su Comandante. Otros miran este proceso con desconfianza. Un personaje al estilo de García Márquez ha entrado en la historia de la región, la más desigual del mundo.










