El CEO de United Airlines, Scott Kirby, planteó la posibilidad de una fusión estratégica con American Airlines en una apuesta por crear la aerolínea más grande del planeta y reconfigurar el mapa competitivo global.

Según informó la agencia Bloomberg, la idea habría sido presentada por Kirby a altos funcionarios del gobierno estadounidense, aunque por ahora no existen confirmaciones de negociaciones formales en curso.

De concretarse, la operación uniría a dos de las cuatro principales aerolíneas de Estados Unidos, que en conjunto controlan más de un tercio del mercado doméstico.

De concretarse esta unión, la aérea estadounidense pasaría a controlar más de un tercio del mercado

Las consideraciones del CEO de United se producen en un contexto de creciente volatilidad para la industria aérea, presionada por el alza en los precios del combustible tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, un punto clave para el transporte global de petróleo.

Desde el punto de vista financiero, United cuenta con un valor de mercado cercano a los u$s 31.000 millones, frente a los u$s 7400 millones de American. En lo que va de 2026, las acciones de United cayeron un 15%, mientras que las de American retrocedieron un 27%. Sin embargo, tras conocerse la noticia, American llegó a subir hasta un 11% en la Bolsa en operaciones posteriores al cierre.

En este escenario, Kirby dejó abierta la puerta a distintos formatos de acuerdo: “Estaremos allí para adquirir algunos de esos activos, podría ser un beneficio mutuo para ellos”, señaló en una entrevista con Bloomberg Television, sugiriendo que la estrategia podría incluir desde compras parciales hasta una integración mayor.

La posible fusión también tiene un trasfondo personal: Kirby fue presidente de American Airlines antes de sumarse a United en 2016, donde luego ascendió a CEO. Desde entonces, ambas compañías han mantenido una fuerte rivalidad, especialmente en el aeropuerto de Chicago O’Hare, donde compiten por slots y participación de mercado.

Del lado de American, la compañía atraviesa un momento complejo: enfrenta un pesado nivel de deuda -con recortes por unos u$s 35.000 millones- y busca recuperar a los viajeros corporativos tras una estrategia comercial fallida.