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Una de las marcas tradicionales de alfajores y dulces regionales de Córdoba, La Paila, anunció el cierre definitivo de su fábrica tras más de tres décadas de actividad. La empresa informó que cesará su producción el 28 de febrero y explicó que la decisión responde a la “difícil e inestable realidad económica” y a la imposibilidad de trabajar con reglas previsibles.
El anuncio fue difundido a través de redes sociales, los propietarios señalaron que los “constantes cambios” dificultan planificar la actividad productiva y sostener el negocio en el tiempo. También aclararon que el cierre no está vinculado a conflictos internos ni a problemas de gestión.
Fundada en 1992 como un emprendimiento familiar, la compañía logró posicionarse en el mercado cordobés con una propuesta centrada en alfajores artesanales, colaciones y dulces. Con el paso de los años amplió su estructura, tuvo presencia en centros comerciales y llegó a emplear a unas 15 personas en sus momentos de mayor actividad.
“La difícil e inestable realidad económica que vivimos en Argentina, especialmente para quienes emprenden y producen, hace cada vez más difícil sostener un proyecto en el tiempo”, remarcaron en sus redes sociales.
En el cierre del mensaje, la empresa expresó: “Nos despedimos con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, pero también con la tranquilidad y el orgullo de haberlo dado todo. Ojalá que algún día existan condiciones más previsibles y favorables para quienes trabajan y apuestan por este país”.
Según pudo saber El Cronista, la compañía dejó abierta la posibilidad de vender la marca para que otro inversor pueda continuar con el nombre y el posicionamiento construidos durante más de 30 años.

Otros frentes en tensión
El cierre se da en un momento en el que distintas pymes industriales vienen reportando dificultades para sostener su actividad. En el sector textil, Hilado SA, empresa del grupo TN & Platex, pidió la apertura de su concurso preventivo. La compañía argumentó el contexto económico y la necesidad de ordenar pasivos para garantizar la continuidad operativa de sus plantas. En el comunicado mencionó la caída del consumo interno, el avance de importaciones, la desregulación de ventas por plataformas del exterior y el elevado costo financiero durante 2025.
En paralelo, el holding había decidido en enero cerrar por tiempo indefinido su planta en Los Gutiérrez, Tucumán. La medida implicó la suspensión de 190 trabajadores, mientras una parte del personal fue reubicada y otra quedó afectada a tareas administrativas. La empresa explicó que el pedido apunta a reordenar sus deudas en medio de la caída de la actividad del sector.
En 2025, las compras externas de indumentaria, textiles y calzado superaron los u$s 1500 millones, con subas interanuales en varios segmentos. Las cámaras empresarias vienen advirtiendo por la competencia de productos que ingresan a menor precio y por el impacto de plataformas internacionales que comercializan sin estructura local.
En electrodomésticos también hubo movimientos. A comienzos de febrero, la empresa Neba desvinculó a 34 trabajadores en su planta del Parque Industrial El Pantanillo, en Catamarca. La compañía vinculó la decisión a la caída de ventas, el aumento de costos y la presión de importaciones. La firma producía heladeras, freezers y hornos y había reducido su plantel a poco más de 50 empleados tras los despidos.
El año pasado, Whirlpool discontinuó la fabricación de lavarropas en su planta de Pilar y reorientó su operación hacia un esquema con mayor peso de productos importados. La medida implicó la salida de unos 220 trabajadores. En ese mismo mercado, otras compañías debieron ajustar su producción local en un contexto de mayor oferta externa y precios en baja en términos reales.












