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Vivir solo en la Ciudad de Buenos Aires volvió a encarecerse. Aunque la oferta de alquileres creció tras la derogación de la Ley de Alquileres, los valores en las zonas más demandadas siguen altos y las expensas ganaron peso dentro de los costos mensuales. Hoy, alquilar un dos ambientes en barrios como Palermo, Belgrano o Caballito implica destinar más de $ 1,5 millones por mes.

Según el último informe de Zonaprop, el alquiler promedio de un departamento de dos ambientes y 50 metros cuadrados en la Ciudad alcanzó en abril los $ 834.178 mensuales, con una suba acumulada del 12,2% en lo que va del año y un incremento interanual del 34 por ciento.

Sin embargo, en los barrios más buscados los números quedan bastante por encima del promedio porteño.

Cuánto sale vivir solo en CABA

Palermo se mantiene entre las áreas más caras para vivir en la Ciudad. Un departamento de dos ambientes tiene un valor promedio de $ 930.005 mensuales. Apenas por debajo aparece Núñez, con $ 929.613, mientras que Belgrano ronda los $ 867.800.

Caballito, uno de los barrios más elegidos por jóvenes profesionales y estudiantes, aparece algunos escalones más abajo, aunque también dejó de ser una alternativa accesible.

El crecimiento de la oferta todavía no alcanzó para generar una baja en las publicaciones. Según Zonaprop, la cantidad de avisos de alquiler en CABA actualmente triplica la registrada en febrero de 2023, cuando el mercado había tocado mínimos históricos.

Pero el contrato ya no es el único factor que condiciona a quienes buscan independizarse. Las expensas pasaron a convertirse en uno de los principales costos fijos y, en muchos casos, equivalen a entre un 30% y un 40% adicional sobre el valor del alquiler.

De acuerdo con datos de ConsorcioAbierto, la expensa promedio en la Ciudad alcanzó en abril los $ 336.545, con una suba mensual del 3,2% y un incremento interanual del 34,6%.

Con esos números, alquilar un dos ambientes promedio en Palermo demanda cerca de $ 1,27 millones solamente entre renta y gastos del edificio. En Belgrano, el costo supera los $ 1,2 millones, mientras que en Caballito se mueve en niveles similares.

Detrás de esas subas aparecen los costos operativos. Según el relevamiento, cerca del 30% del total corresponde a salarios y personal. Otro 30% está vinculado al mantenimiento y funcionamiento diario del consorcio, mientras que los servicios públicos representan entre el 12% y el 15%.

Fuente: Shutterstock
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El costo de mudarse

Además del depósito, adelantos y garantías, el flete puede implicar otro gran desembolso. Hoy, una mudanza dentro de la Ciudad puede costar entre $ 60.000 y más de $ 200.000.

Las camionetas tipo Sprinter ya rondan los $ 30.000 por hora, mientras que los camiones más grandes superan los $ 60.000. A eso pueden sumarse peones, pisos por escalera, peajes y adicionales por traslados fuera de Capital Federal.

Incluso los servicios más chicos, utilizados para departamentos pequeños o mudanzas simples, parten de valores cercanos a los $ 10.000 o $ 20.000 por hora.

Fuente: Freepik
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Los gastos que se suman al alquiler

También hay sumarle servicios y consumos básicos, como por ejemplo: alimentación, transporte, conectividad y salud.

La medicina prepaga aparece entre los rubros más pesados. Según datos de la Superintendencia de Servicios de Salud, un joven puede pagar entre $ 150.000 y $ 200.000 mensuales por un plan de primera línea.

En cuanto a los costos de conectividad. Entre internet para el hogar, telefonía móvil y plataformas de streaming, el desembolso mensual ya puede ubicarse entre $ 80.000 y $ 120.000 dependiendo del paquete contratado.

Cada vez más jóvenes postergan la independencia

Según datos de Tejido Urbano, el 38,3% de las personas de entre 25 y 35 años todavía vive con sus padres. En total, se trata de casi 1,8 millones de jóvenes que postergan la independencia habitacional frente al deterioro del poder adquisitivo y el aumento del costo de vida.

La situación además tiene una relación directa con el empleo. Entre quienes no lograron mudarse solos, la desocupación alcanza el 10,1%, casi el doble que entre quienes viven de manera independiente.

También existe una fuerte diferencia de ingresos entre ambos grupos. Los jóvenes que lograron sostener una vivienda propia tienen ingresos considerablemente más altos que quienes permanecen en el hogar familiar.