Argentina tiene una de las tasas más altas de actividad emprendedora de la región. El país fue cuna de emprendimientos que, con el tiempo se transformaron en unicornios, valuados en al menos u$s 1000 millones.
Pero ese recorrido no se agotó en los casos más emblemáticos. En los últimos años surgió una nueva camada de empresas que ya muestran escala, acceden a capital y avanzan en su expansión, incluso fuera del país. Mientras algunas transitan sus primeras rondas para robustecer sus negocios, otras preparan el terreno para una eventual salida al mercado de capitales.
Tal es así que los primeros movimientos del año muestran un mercado activo, con fondos de venture capital que siguen apostando por startups argentinas.
De hecho, en apenas cuatro meses, ya se superó lo recaudado durante todo el año pasado. Mientras que en 2025 las startups locales levantaron u$s 270 millones -un total de 73 transacciones-, en lo que va del año esa cifra asciende a u$s 400 millones, según adelantó a El Cronista, Fernando Páez Solchaga, director ejecutivo de la Asociación de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (Arcap).
“En el primer trimestre de 2026 ya hubo grandes rondas de levantamiento de capital. La mayor cifra se la lleva Ualá, que levantó u$s 195 millones. Vemos un boom en cantidad de dinero levantado, pero también estamos viendo una gran cantidad de transacciones. Igualmente no se trata solo de las fintech; hay muchos verticales que empiezan a llamar la atención, como agro, deeptech y biotecnología”, dijo Solchaga.
De tal modo, sostuvo, “empieza a consolidarse un ecosistema emprendedor relevante”. “Argentina tiene un gran gen emprendedor. Si miramos las cifras, el 50% de las rondas del año pasado fueron pre-seed, es decir, se trataron de montos de hasta u$s 1 millón destinados a startup en estado temprano”, apuntó.
“Hay talento distribuido a nivel federal”, sostuvo. Del total invertido en 2025, el 52% se concentró en el AMBA, mientras que el 47% correspondió al interior del país, principalmente en Santa Fe y Córdoba. A modo de referencia, en 2019, esas cifras fueron 70% y 30%, respectivamente.
Futuras promesas
Mientras los grandes nombres ya consolidados marcan el camino, el foco de los inversores empieza a correrse hacia una nueva generación de startups que muestra potencial de crecimiento y capacidad de escala.
Entre los proyectos más jóvenes se encuentra el caso de Satellites on Fire, fundada por Franco Rodriguez Viau, Joaquín Chamo y Ulises López Pacholczak, que este mes cerró una ronda de inversión por u$s 2,7 millones liderada por el fondo Dalus Capital.
La compañía desarrolló una plataforma basada en inteligencia artificial que integra información satelital cada 10 minutos, cámaras en torres y modelos de simulación de propagación para evitar incendios forestales. De tal modo, el sistema envía alertas en tiempo real por Whatsapp, mail o SMS a los equipos de emergencia para que puedan acudir a tiempo y reducir los impactos ambientales, económicos y sociales.
“Empezamos el proyecto en el secundario, en la escuela ORT, en donde lo desarrollamos por cuatro meses. Cuando terminamos los estudios decidimos seguir con la idea. Hablamos con brigadistas y bomberos para entender en profundidad la problemática y vimos que ciertas organizaciones, como empresas forestales, agrícolas, Parques Nacionales, centrales de bomberos e incluso gobiernos, se enteran de los incendios por la llamada de los vecinos”, explicó Viau, de apenas 22 años, en diálogo con El Cronista.
“Nuestro modelo detecta incendios horas antes que el sistema de la NASA, que es el más utilizado de América latina”, dijo.
Con la nueva inversión, la startup proyecta expandirse a los Estados Unidos, mejorar sus modelos de inteligencia artificial, lanzar un producto de seguros paramétricos contra incendios, y desarrollar herramientas para medir el impacto ambiental. Se trata de su segunda ronda de inversión. Hace dos años levantaron capital por u$s 900.000.
Otro de los casos que se destaca es el de Eywa Biotech. El año pasado la startup cerró una ronda seed por u$s 2,5 millones liderada por Draper Associates, el fondo de venture capital de Tim Draper, para escalar la producción de psilocibina, un compuesto psicodélico natural que actúa como fármaco para tratamientos de salud mental.
La compañía utiliza microorganismos como bacterias y hongos que, mediante biotecnología e inteligencia artificial, son “entrenados” para producir estas moléculas a escala industrial.
“El resultado es un compuesto purificado, con dosis estandarizadas que hoy se están utilizando para la depresión persistente. En el corto plazo va a comenzar a utilizarse en ensayos en Australia donde este tipo de terapias ya cuenta con marco regulatorio”, explicó su fundadora Victoria Costa Paz. La empresa, que hasta el momento levantó u$s 4,5 millones, apunta a expandirse a mercados como Canadá, los Estados Unidos y Europa.
En tanto, DeepAgro también comienza a resonar fuerte en el mercado. La agtech santafesina, con base en Rosario, levantó recientemente u$s 2 millones en una ronda puente para acelerar su expansión internacional, con foco en Brasil y los Estados Unidos.
Fundada hace siete años, la compañía desarrolló una tecnología de aplicación selectiva de herbicidas basada en inteligencia artificial que permite reducir hasta un 80% el uso de insumos. Actualmente, tiene presencia en más de 1,3 millones de hectáreas en la Argentina.
Un caso distinto, por su nivel de madurez, es el de Vercel. Fundada en 2015 por el argentino Guillermo Rauch, la compañía desarrolla infraestructura cloud para la creación y despliegue de aplicaciones web, y hoy juega en otra liga dentro del ecosistema global.
Con base en San Francisco, la empresa alcanzó en 2025 una valuación de u$s 9300 millones tras levantar u$s 300 millones en una ronda liderada por Accel y GIC. En paralelo, muestra escala en su negocio: superó los u$s 200 millones de ingresos anuales y cuenta con clientes globales como OpenAI, Nike y PayPal.
Fintech, las grandes seductoras
Las compañías que lograron captar inversión en lo que va del año son, en su mayoría, fintech. El primer movimiento relevante lo marcó Pomelo, la startup fundada en 2021 por Gastón Irigoyen, Hernán Corral y Juan Fantoni.
En enero, la firma levantó u$s 55 millones en una Serie C, liderada por Kaszek e Insight Partners, con el objetivo de profundizar su expansión en América latina y escalar su operación en Brasil y México, sus principales mercados.
La compañía ya opera, además, en la Argentina, Chile, Colombia y Perú, y cuenta entre sus clientes con bancos, multinacionales y startups tecnológicas como BBVA, Rappi, Santander y Western Union. La fintech había levantado previamente u$s 40 millones a comienzos de 2024, con el objetivo de duplicar el tamaño de su negocio y avanzar hacia el break even. Así, desde su fundación, lleva recaudado u$s160 millones.
A Pomelo le siguió Tapi. La fintech fundada por Tomás Mindlin -hijo de Marcelo Mindlin, dueño de Pampa Energía-, Kevin Litvin y Nicolás Andriano, cerró una ronda de inversión Serie B por u$s 27 millones encabezada por Kaszek y respaldada por Endeavor Catalyst y Latitud.
La apuesta, ahora, será fortalecer el negocio en México. De hecho, el año pasado Tapi adquirió los activos de Arcus de Mastercard, una filial de la entidad en ese país.
“En menos de 18 meses, crecimos por diez nuestra facturación y volumen transaccionado, y alcanzamos rentabilidad”, dijo durante el anuncio Mindlin, CEO y cofundador de la startup.
Con esta suma, la empresa alcanzó más de u$s 60 millones recaudados desde su fundación en 2022. Actualmente, la compañía procesa más de 250 millones de transacciones al año, por un volumen superior a los u$s 6000 millones, según datos de la empresa. Su infraestructura conecta a más de 20.000 empresas de servicios y 70.000 puntos físicos en cinco países (México, la Argentina, Chile, Colombia y Perú).
En ese contexto, también se ubica Humand, la plataforma de gestión de recursos humanos, que recibió inversión en el comienzo de año para acelerar su crecimiento internacional. La empresa cerró una Serie A de financiamiento por u$s 66 millones liderada por los fondos de venture capital Kaszek y Goodwater Capital. También participaron la argentina Newtopia VC y Y Combinator, e inversores como el dueño de Mercado Libre Marcos Galperin, y Rauch, de Vercel, entre otras personalidades.
El respaldo financiero llegó en un momento en el que la startup se encuentra en plena expansión regional. Según los fundadores, gracias a la última ronda de inversión, podrán impulsar la expansión de Humand en la Argentina y en los 51 países donde ya operan. También financiará el desarrollo de su plataforma de inteligencia artificial.
En 2023, la plataforma cerró su primera ronda de inversión de aproximadamente u$s 2,5 millones. Esta inyección inicial vino tras su entrada en Y Combinator, la aceleradora de Silicon Valley, que además se convirtió en uno de los primeros inversionistas externos de la compañía.
El mayor monto
Otra de las operaciones del año fue la startup de Pierpaolo Barbieri, Ualá, que en marzo cerró una ronda por u$s 195 millones liderada por Allianz X para fortalecer su posicionamiento en la región. La fintech destinará los fondos a expandir su ecosistema de servicios financieros y consolidar su presencia en mercados clave como México y Colombia. Tras el financiamiento, Ualá llegó a un nivel de capitalización total de u$s 3200 millones.
Barbieri destacó que el lanzamiento más reciente de la compañía son los seguros y aseguró que apuestan a desarrollar esos servicios tal como lo hicieron con los de pagos, cobros, cuenta remunerada, plazo fijo y dólar. En tal sentido, la posibilidad de la Oferta Pública (IPO, por sus siglas en inglés) está aún en los planes de Ualá, si bien Barbieri reconoció que la volatilidad de tasas del año pasado complicó el negocio crediticio y los balances de los bancos.