Durante años, el comercio electrónico estuvo asociado casi exclusivamente a millennials y centennials. En paralelo, el vino cargó con otro estereotipo: el de ser una bebida elegida principalmente por hombres. Sin embargo, los datos de CyberWine muestran que ambas ideas quedaron viejas.
En la última edición del evento, las mujeres representaron cerca del 60% de los usuarios, mientras que el grupo de mayores de 55 años concentró la mayor participación entre quienes navegaron la plataforma para conocer y comprar vinos. Más que una curiosidad estadística, el dato refleja cómo evolucionó el comercio electrónico y cómo cambió la forma en que los consumidores se relacionan con una de las bebidas más tradicionales del país.
“Seguimos chipeados con que Internet es un canal para gente joven, pero eso dejó de ser así. Cuando una persona quiere comprar un producto, lo hace por donde le resulta más conveniente. Y eso hoy incluye también a consumidores de 60, 70 u 80 años”, explicó Andrés Rodríguez, director de CyberWine.
El ejecutivo aclara que el fenómeno no implica un cambio de estrategia para las bodegas ni para el propio evento. “No dirigimos CyberWine a mujeres mayores de 55 años. Lo que muestran los datos es que el vino dejó de ser una categoría asociada a un único perfil de consumidor y que Internet ya no es un canal exclusivo para los jóvenes”, sostuvo.
Un consumidor más maduro
Para Rodríguez, el predominio de los mayores de 55 años tiene una explicación sencilla: el vino es un producto cuyo consumo suele sofisticarse con la edad.
“El consumidor argentino entra al mundo del vino de a poco. A medida que crece, empieza a interesarse por etiquetas más complejas o de mayor precio. El comercio electrónico simplemente refleja esa realidad; no la crea”, explicó.
En otras palabras, el cambio no está en el vino, sino en Internet. Mientras el comercio electrónico madura como canal, también madura el perfil de quienes lo utilizan para comprar.
Algo similar ocurre con la participación femenina. Según Rodríguez, las mujeres suelen dedicar más tiempo a investigar, comparar alternativas y explorar opciones antes de concretar una compra, un comportamiento que también se refleja en el mundo del vino.
“En la etapa de búsqueda y descubrimiento, el consumo está más dominado por la mujer. Después, al momento de la compra, esa diferencia puede achicarse, pero la navegación muestra claramente ese comportamiento”, señaló.
Del descuento al descubrimiento
Ese cambio de hábitos también modificó el papel del comercio electrónico para las bodegas. Si en un comienzo la venta online aparecía como un canal adicional para comercializar vinos, hoy funciona además como una herramienta para acercar consumidores a etiquetas que muchas veces no llegan a las góndolas tradicionales.
Cada vez más bodegas desarrollan sus propias tiendas online y venden directamente al público, lo que les permite contar su historia, mostrar todo su portfolio y construir una relación más cercana con los consumidores. Del otro lado, quienes compran acceden a una oferta mucho más amplia, que incluye desde pequeños productores familiares hasta bodegas boutique distribuidas en distintas regiones vitivinícolas del país.
En ese contexto, del martes 4 al domingo 9 de agosto de 2026 se realizará una nueva edición de CyberWine, el evento que reúne a bodegas de todo el país para impulsar la venta directa a través de Internet.
Este año participarán más de 50 establecimientos, frente a los 30 que formaron parte de la primera edición en 2023. En 2025, la plataforma recibió más de 200.000 visitantes y derivó más de 440.000 ingresos hacia las tiendas online de las bodegas participantes.
Para Rodríguez, el principal cambio es cultural. “Comprar vino online ya no significa solamente recibir una caja en la puerta de casa. Significa descubrir bodegas que antes era difícil conocer, comparar regiones, estilos y etiquetas, y construir una relación distinta con el vino”, concluyó.