Vicentin comenzó a ejecutar el plan de pagos previsto en el cramdown, luego de su homologación a cargo del Juez Fabián Lorenzini, tras el cambio de control societario en diciembre pasado.
A principios de este mes, la firma empezó a implementar los pagos a los acreedores de la categoría A1, es decir, a aquellos que optaron por seguir operando comercialmente con la empresa a través del abastecimiento de granos a cambio de un pago por un valor superior al precio de mercado.
Según informó la empresa, la categoría reúne deudas por más de u$s 115 millones correspondientes a más de 100 acreedores, que podrán recuperar, a través de este esquema, “hasta el 200% de sus acreencias”.
Además, la empresa informó que los fideicomisos creados para otras categorías del acuerdo comenzaron a operar y a generar negocios de compra y entrega de granos para cumplir con los compromisos asumidos con más de 900 acreedores, por deudas superiores a los u$s 140 millones.
La empresa comenzó a poner en marcha el plan de pago en enero de este año. En ese entonces lo hizo con 664 acreedores por desembolsos de hasta u$s 25.000 de acuerdo con las categorías.

En esa oportunidad, el pago estuvo destinado a las categorías A2 -Abastecimiento Directo con Anticipo Financiero– y A3 -Fideicomiso con Anticipo Financiero- quienes representan aproximadamente la mitad de las firmas damnificadas por el incumplimiento de pagos, de un total de 1722 acreedores.
La primera categoría comprende a los acreedores que optaron por la entrega de 200 toneladas de soja por cada u$s 1000 de crédito, y que recibieron un anticipo de hasta u$s 25.000.
La segunda agrupa a los acreedores que aceptaron incorporar sus créditos a un fideicomiso creado dentro del acuerdo concursal y que, a cambio, recibieron anticipos financieros de hasta u$s 25.000, equivalentes a un máximo del 50% de la deuda reconocida.
La compañía remarcó que actualmente, tanto la planta de Ricardone como la de San Lorenzo, están operativas en su máxima capacidad productiva. Mientras que la primera procesa alrededor de 90.000 toneladas mensuales de girasol y sus subproductos, la segunda cuenta con dos líneas de soja de 10.000 y 6000 toneladas diarias.
En lo que respecta al Nodo Norte -el conjunto de plantas y unidades vinculadas a la industrialización de granos y producción de bioetanol- la firma señaló que está “normalizando la producción y trabajando en proyectos que apuntan a maximizar la capacidad”.
La puja por Vicentin
Vicentin cayó en default en diciembre de 2019 y adjudicó la cesación de pagos -en ese entonces, no podía cubrir una deuda de u$s 350 millones- a una situación de “estrés financiero”. Pocos meses después, en febrero de 2020, presentó formalmente un concurso preventivo para reestructurar ese pasivo.
El juez Lorenzini tomó el caso y, desde entonces, la causa estuvo envuelta en fuertes polémicas, como la fallida expropiación que quiso hacer en junio de 2020 Alberto Fernández.
Ya hacia su final, el proceso concursal derivó en un cramdown (salvataje), lo que habilitó a terceros a presentar propuestas para hacerse cargo de la compañía si la propuesta de pago presentada por la propia empresa no era homologada.
En la última etapa del proceso, participaron varios grupos interesados en salvar la agroexportadora. Por un lado, la propuesta de Mariano Grassi, con el respaldo de Commodities y alianzas con Cargill y, por el otro, la propuesta presentada por la alianza Molinos Agro y Louis Dreyfus Company.
Finalmente, en diciembre pasado, la Justicia de Santa Fe homologó la propuesta que presentó Grassi en el concurso preventivo de la cerealera y rechazó todas las impugnaciones en su contra. De esta manera, le cedió al empresario el control de la firma.

















