Casi dos siglos pasaron desde que se construyó Los Aromos, una estancia ubicada en Coronel Vidal que todavía mantiene gran parte de aquel casco de 1830.
Por sus habitaciones pasaron distintas familias y propietarios, pero uno de sus primeros recuerdos quedó ligado a un apellido muy conocido de la historia del campo argentino: los Pereyra Iraola.
La propiedad perteneció a Emilio, descendiente de un linaje que llegó a tener grandes extensiones de tierra en la provincia de Buenos Aires y fue pionero en el desarrollo de la ganadería.
Entre sus establecimientos estuvo San Juan, una estancia de 13.000 hectáreas donde, en 1862, Leonardo Pereyra Iraola introdujo el primer reproductor Hereford al país.
Hoy, Los Aromos busca nuevo dueño. Sus actuales propietarios decidieron vender el campo de 42 hectáreas por u$s 750.000, después de más de 20 años en sus manos.
Ubicada a unos 70 kilómetros de Mar del Plata, la estancia conserva un casco de más de 600 metros cuadrados, rodeado por un parque arbolado.
Pisos, aberturas, paredes de hasta 90 centímetros de espesor y antiguos artefactos sanitarios son algunos de los elementos que permanecieron pese a las distintas restauraciones.
Cómo es la estancia que se vende
El casco principal está distribuido en una sola planta y cuenta con 15 ambientes, entre ellos 7 dormitorios y 6 baños, además de cocina, living, comedor y distintos salones. Las habitaciones mantienen el estilo de una antigua vivienda rural y se conectan con las galerías que rodean parte de la construcción.
Entre los elementos que se fueron incorporando con los años aparecen las columnas de estilo colonial de las galerías y una antigua torre de agua construida como mirador.
En el interior también quedaron muebles y objetos que pertenecieron a algunos de sus antiguos propietarios, entre ellos una mesa árabe con incrustaciones de marfil, una montura de camello convertida en banco, sables, cuadros y estatuas de Napoleón.
Otra de las particularidades es una puerta de acero que, según se cuenta, habría pertenecido a una casa de Juan Manuel de Rosas.
Dentro del campo hay una casa para caseros, un departamento independiente, un monturero, un galpón y un molino, además de potreros y una pileta. También tuvo una cancha de polo y, durante algunos años, funcionó como lugar de hospedaje y para días de campo.
Los cambios de manos a lo largo de los años
Después de los Pereyra Iraola, Los Aromos pasó por distintos propietarios, entre ellos diplomáticos extranjeros.
Décadas más tarde, la estancia quedó en manos de la familia Hiriart, que realizó trabajos para recuperar el casco. En 2005 la compraron sus actuales propietarios, una arquitecta argentina y su marido francés.
Cuando llegaron, la casa necesitaba una nueva restauración. Incluso les recomendaron demolerla y construir otra, pero decidieron conservarla. Se recuperaron los mosaicos y aquellos que estaban rotos se mandaron a fabricar respetando el diseño original. También se renovaron los techos, aunque se mantuvieron las antiguas tejas.
La estancia lleva más de un año en el mercado. En un principio se ofrecía por más de u$s 900.000, pero sus propietarios bajaron el precio alrededor de un 20%.
Según explicó Sebastián Lacalle, asesor de Coldwell Banker Golden Team a cargo de la venta, un campo de la misma superficie y con una casa de dimensiones similares, pero sin el componente histórico, podría valer entre un 30% y un 40% menos.
“Acá el que está comprando esto está comprando un lugar al que le va a comentar a todos lo de la puerta de Rosas, los cuadros, lo que pasó. Te estás comprando una historia”, explicó.
Desde que se relanzó la propiedad, la inmobiliaria recibió 243 consultas en alrededor de un mes, principalmente de argentinos vinculados al agro. También hubo interesados de Estados Unidos y de distintos países de Europa y América latina.