En esta noticia

El tablero global de las marcas deportivas podría estar a punto de moverse. La china Anta Sports Products explora una eventual compra de Puma, según reveló Bloomberg News, que citó a personas con conocimiento directo de las conversaciones. La compañía asiática —que cotiza en Hong Kong y es dueña de marcas como Fila y Jack Wolfskin— viene trabajando con un asesor para evaluar una posible oferta y no descarta asociarse con un fondo de private equity si decide avanzar.

De acuerdo con la agencia, Anta no es la única interesada. Entre los potenciales competidores aparecen otros jugadores del sector, como la también china Li Ning Co. —fundada por el mítico gimnasta que le da nombre— y la japonesa Asics. En el caso de Li Ning, las fuentes aseguran que ya inició conversaciones con bancos para explorar opciones de financiamiento mientras analiza de manera preliminar el activo alemán.

Por ahora, las deliberaciones están en una etapa incipiente y no está claro quiénes terminarán presentando una oferta concreta. Un punto sensible es la expectativa de valuación del principal accionista de Puma, la familia francesa Pinault, que podría convertirse en un obstáculo para cualquier operación.

Un activo debilitado

El contexto de mercado juega a favor de los interesados. Antes del rebote registrado el jueves, las acciones de Puma acumulaban una caída del 62% en lo que va del año en Fráncfort, lo que dejó a la compañía con una capitalización bursátil de unos 2500 millones de euros (u$s 2900 millones). A fines del año pasado, el holding Artémis, de la familia Pinault, controlaba el 29% del capital de la firma alemana.

Anta, en cambio, llega fortalecida: sus acciones suben cerca de 10% en 2025 y la empresa alcanza un valor de mercado de u$s 31.000 millones. No sería su primera gran jugada internacional. En 2019 lideró un consorcio que pagó u$s 5200 millones por Amer Sports —propietaria de Salomon y Arc’teryx—, que luego salió a cotizar en Nueva York, con Anta como principal accionista.

Li Ning también muestra números en verde: sus papeles avanzan alrededor de 8% este año, con una valuación cercana a u$s 6000 millones. Consultada por Bloomberg News, la compañía afirmó que sigue enfocada en el crecimiento de su marca y que no realizó ninguna negociación “sustantiva” vinculada a Puma.

La posición de los Pinault

Desde el lado vendedor, François-Henri Pinault, socio director de Artémis, ya había anticipado en septiembre que la participación en Puma es “interesante” pero “no estratégica”, y que todas las opciones permanecen abiertas.

La relación con el Manchester City es uno de los principales activos de Puma
La relación con el Manchester City es uno de los principales activos de Puma

Esa definición explica por qué el mercado vuelve a mirar a la marca alemana como un activo disponible, justo en un momento en el que los grandes grupos asiáticos buscan expandir su huella global en el negocio del deporte y el lifestyle.

El relanzamiento de la marca

Mientras tanto, Puma atraviesa un proceso de relanzamiento. Bajo la conducción de su nuevo CEO, Arthur Hoeld, la marca busca recuperar atractivo luego de varios años sin lograr entusiasmo sostenido entre los consumidores. En julio incorporó como COO a Andreas Hubert, un veterano de Adidas con dos décadas en la compañía.

Fundada en 1948, Puma cerró el último ejercicio con ingresos netos por 281,6 millones de euros y ventas por 8800 millones. Entre sus activos más visibles figuran patrocinios como el Manchester City, la selección de Portugal y el seleccionado masculino de handball de Dinamarca.

El mes pasado anunció un recorte adicional de 900 puestos de trabajo y un giro estratégico para concentrarse en running, fútbol y entrenamiento, junto con una renovación de su narrativa de marca.

El objetivo declarado es volver a crecer en 2027 y consolidarse entre las tres primeras marcas deportivas del mundo, con “beneficios saludables” en el mediano plazo. La pregunta que ahora recorre el sector es si ese plan se ejecutará en solitario o bajo un nuevo dueño asiático.