Las auditorías sanitarias son una instancia clave para que los productos agroalimentarios argentinos puedan ingresar a mercados externos. Estas evaluaciones permiten verificar si el sistema de control sanitario del país y los establecimientos exportadores cumplen los requisitos de los compradores. Algunas sirven para mantener habilitaciones vigentes; otras pueden contribuir a ampliar la oferta exportable o destrabar negociaciones pendientes. En ese contexto, Argentina ya recibió decenas de inspecciones internacionales y se prepara para una nueva ronda de evaluaciones durante 2027.
La Secretaría de Agricultura informó esta semana que el país recibió 60 auditorías internacionales entre diciembre de 2023 y octubre de 2026, un promedio de aproximadamente 20 por año. Chile y China encabezaron las inspecciones, en las que también participaron autoridades de Brasil, Corea del Sur, Filipinas, México, Perú y otros mercados. Las evaluaciones abarcaron carne bovina, lácteos, frutas, semillas, genética animal, productos pesqueros y alimentos para animales.
Tras las anteriores auditorías, el próximo paso será completar las evaluaciones previstas para los últimos meses de 2026 y 2027. El calendario incluye inspecciones de autoridades de Japón, Corea del Sur, Tailandia, Filipinas y Chile, además de cuatro auditorías presenciales de la Unión Europea. Aunque algunos de estos controles podrían facilitar nuevas autorizaciones o ampliar las habilitaciones existentes, sus resultados no implican automáticamente la apertura de mercados ni garantizan nuevas ventas.
Japón, una oportunidad para ampliar las exportaciones de carne
El caso más concreto es el de Japón. El 30 de septiembre pasado, ambos países acordaron los requisitos sanitarios para permitir el ingreso de carne bovina y lengua procedentes de la zona argentina libre de fiebre aftosa con vacunación. El entendimiento amplió el acceso al mercado japonés a todo el territorio nacional, después de casi dos décadas de negociaciones.
Hasta entonces, Japón admitía carne argentina procedente de la zona libre de aftosa sin vacunación, que comprende la Patagonia y tiene una representatividad comercial relativamente reducida. El acuerdo abre así una oportunidad para incorporar a las principales regiones ganaderas y frigoríficas del país a uno de los destinos más exigentes del comercio internacional.
El paso pendiente es decisivo: las autoridades japonesas deben auditar el sistema sanitario argentino e inspeccionar y habilitar los establecimientos interesados. Recién después podrán comenzar los envíos desde la zona incorporada. El acuerdo sanitario está alcanzado, pero la autorización operativa de los frigoríficos todavía debe completarse.
La dimensión potencial del mercado explica el interés. Japón importa carne vacuna por más de u$s 3.000 millones al año. En 2025 compró unas 675.000 toneladas, según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Australia aportó el 50% del volumen y Estados Unidos, el 36%, una concentración que muestra tanto la escala del negocio como la competencia que enfrentaría la oferta argentina.
Los frigoríficos argentinos deberán evaluar precios, cortes, logística y preferencias de los compradores para convertir la habilitación en negocios concretos.
La diversificación también es relevante por la concentración de las ventas argentinas. En 2025, el complejo de carne y cuero bovinos exportó u$s 4.727 millones. China fue el principal destino de la carne, con ventas por u$s 1.990 millones; le siguieron la Unión Europea, con u$s 777 millones, y el bloque USMCA (Estados Unidos, México y Canadá), con u$s 512 millones. La apertura efectiva de Japón permitiría sumar un comprador relevante a esa cartera.
Corea, Filipinas y Tailandia: qué puede pasar
Los demás destinos asiáticos incluidos en el calendario también ofrecen oportunidades, aunque la información disponible todavía no permite adjudicar una apertura comercial concreta a cada auditoría.
Corea del Sur, por ejemplo, reabrió su mercado a la carne aviar argentina el 10 de agosto de este año, después de revisar la información epidemiológica presentada por el Senasa. Ese mismo día concluyó satisfactoriamente una auditoría de establecimientos interesados en exportar productos de la pesca y mariscos. Son avances concretos que muestran cómo las evaluaciones sanitarias pueden traducirse en autorizaciones para distintos sectores.
Filipinas también registró aperturas durante 2025 para carne bovina con hueso y menudencias, carne aviar y carne porcina. Las próximas inspecciones podrían contribuir a ampliar los productos habilitados o sumar establecimientos exportadores, aunque el Gobierno todavía no precisó el alcance de cada evaluación pendiente.
En el sector lácteo, el potencial también tiene una base económica relevante. El complejo exportó u$s 1.522 millones durante 2025, un crecimiento interanual del 18,9%. Entre los principales destinos estuvieron Brasil, Argelia y Chile. La posibilidad de diversificar mercados interesa a los productores y las industrias que elaboran leche en polvo, quesos, manteca y lactosuero, pero no se informó qué productos lácteos se evaluarían específicamente en cada país durante 2027.
La Unión Europea auditará maní, frutos rojos y carne aviar
El calendario europeo permite precisar mejor los productos involucrados. El programa oficial de auditorías de la Comisión Europea para 2027 incluye cuatro áreas de evaluación en Argentina: controles de residuos y contaminantes en animales y productos de origen animal; presencia de aflatoxinas en maní; inocuidad de productos vegetales, especialmente frutos rojos; y seguridad alimentaria de la carne aviar.
Estas inspecciones no significan que la Argentina vaya a obtener cuatro nuevos mercados. Su relevancia pasa también por verificar los controles que respaldan exportaciones existentes, corregir eventuales deficiencias y evitar que problemas sanitarios comprometan el acceso comercial.
El maní ilustra la importancia económica de mantener esas garantías. El complejo argentino exportó u$s 1.228 millones en 2025 y la Unión Europea fue su principal mercado, con compras por u$s 711 millones. Además, Argentina fue el principal exportador mundial de maní sin cáscara en 2024, con una participación del 23% en las ventas internacionales de ese producto. Para este sector, los controles sobre aflatoxinas son una cuestión central para sostener un negocio de gran escala.
La evaluación de frutos rojos y carne aviar también interesa a las cadenas exportadoras, pero no alcanza por sí misma para anticipar un incremento de las ventas. El resultado dependerá de las conclusiones de las auditorías, de las exigencias que eventualmente deban corregirse y de las decisiones posteriores de las autoridades europeas.
Qué falta para que las auditorías se conviertan en exportaciones
El procedimiento tiene varias etapas. Primero, los países deben acordar los requisitos sanitarios que regulan el ingreso de cada producto. Después, según el destino, pueden requerirse documentación adicional, inspecciones del sistema oficial, auditorías presenciales o virtuales y la evaluación de los establecimientos que quieren exportar.
El Senasa aclara que la apertura de un mercado no habilita automáticamente a todos los productores o frigoríficos: las autoridades importadoras determinan qué establecimientos cumplen sus condiciones y pueden ingresar a los listados autorizados. Para los productos de origen animal, esa habilitación es indispensable para concretar los envíos.
Los tiempos varían según el producto, el destino y las exigencias de cada negociación. Japón es un ejemplo: el reclamo argentino comenzó en 2006 y el acuerdo para ampliar el acceso territorial se alcanzó veinte años después, pero todavía necesita la auditoría prevista y la habilitación de los frigoríficos.
Por eso, el calendario de 2027 debe leerse como una agenda de oportunidades y controles, no como una lista de nuevas exportaciones confirmadas. La ampliación del acceso de la carne vacuna a Japón es el caso con mayor definición pública; en otros mercados, la expectativa pasa por sumar productos o establecimientos y consolidar las autorizaciones vigentes.