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Las pilas forman parte de muchos objetos que utilizamos todos los días, desde controles remotos y relojes hasta juguetes, cámaras y otros dispositivos. Entre las más comunes se encuentran las AA y AAA, generalmente utilizadas en aparatos de bajo consumo.

Con el paso del tiempo surgieron distintos trucos para intentar prolongar la vida útil de estas baterías o pilas, entre ellos meterlas en el congelador y envolverlas con papel aluminio. Aunque la idea tiene cierta base relacionada con la temperatura y la conservación, no debe aplicarse de la misma manera a una pila alcalina que a una batería de ion de litio o de polímeros de litio.

Imagen creada con IA - ChatGPT

¿Para qué sirve meter las pilas al congelador?

El truco del congelador está relacionado principalmente con la idea de reducir temporalmente ciertos procesos químicos que ocurren dentro de una batería cuando no está en uso. Sin embargo, esto no significa que una pila descargada vaya a recuperar mágicamente toda su energía al enfriarla.

En el caso de las pilas alcalinas AA y AAA, que son las tradicionales que suelen encontrarse en controles remotos, juguetes y relojes, refrigerarlas durante el almacenamiento puede reducir la velocidad de algunas reacciones químicas. Aun así, el beneficio es limitado y muchas personas suelen meterlas por horas dentro del congelador y someterlas al frío para volverlas a usar de nuevo.

La situación es diferente con las baterías recargables de iones de litio y las de polímeros de litio. Estas se utilizan en teléfonos, computadoras, cámaras, drones y otros dispositivos electrónicos, y no deben meterse en un congelador como truco casero. Las temperaturas extremas y la posterior condensación pueden afectar sus componentes y aumentar el riesgo de daños.

Además, el papel aluminio no es el responsable de recuperar la carga. Su función en este truco casero suele plantearse como una forma de envolver o aislar la pila durante el almacenamiento para evitar contacto con el agua y potenciar el frío, pero no genera electricidad ni devuelve capacidad perdida. Si el aluminio entra en contacto con los dos polos de una batería, incluso puede provocar un cortocircuito.

Meter baterías dentro del freezer.

Cómo hacerlo bien y cada cuánto hacerlo

Si se habla específicamente de pilas alcalinas AA o AAA nuevas que van a permanecer almacenadas durante mucho tiempo, lo más recomendable es conservarlas en un lugar fresco, seco y alejado de fuentes de calor. En lugar de congelarlas, conviene mantenerlas en su empaque original hasta el momento de utilizarlas.

Si una pila alcalina ya fue utilizada y comenzó a perder rendimiento, meterla al congelador por algunas horas puede ayudar a recuperar un porcentaje de su carga, pero no existe una prueba feaciente que la avale, hasta el momento las experiencias de usuarios en internet se basan hecho empíricos.

Lo ideal, si lo vas a probar, es hacerlo una sola vez y las pilas pueden estar hasta un máximo unas 12 horas dentro del congelador o refrigerador.

En cuanto al papel aluminio, debe evitarse cualquier envoltura que permita que el metal toque simultáneamente los polos positivo y negativo. Para baterías de iones de litio y polímeros de litio, lo adecuado es seguir las indicaciones del fabricante y evitar temperaturas extremas.

En resumen, el congelador no debe convertirse en un método rutinario para conservar o recuperar pilas: para las alcalinas AA y AAA los resultados y beneficio de este truco es limitado, mientras que para las baterías de litio puede resultar contraproducente.