El Alzheimer es una de las enfermedades neurodegenerativas más frecuentes en adultos mayores y representa un desafío creciente para los sistemas de salud. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), concentra entre el 60% y el 70% de los casos de demencia a nivel global, una cifra que refleja su fuerte impacto social y sanitario.
Se trata de un trastorno cerebral progresivo e irreversible que deteriora de forma paulatina la memoria, el pensamiento y otras funciones cognitivas esenciales. Con el avance de la enfermedad, las personas afectadas ven alterada incluso su capacidad para realizar actividades cotidianas simples, lo que incrementa la dependencia y modifica de manera profunda la vida familiar.
Uno de los mayores desafíos del Alzheimer es que sus primeros signos aparecen de manera lenta y casi imperceptible. Esta evolución silenciosa dificulta que el entorno detecte a tiempo la enfermedad, lo que vuelve clave identificar señales tempranas y posibles indicadores biológicos antes de que el daño sea avanzado.
En ese contexto, la comunidad científica explora contínuamente nuevas vías para anticiparse al diagnóstico, y una parte del cuerpo comenzó a concentrar la atención de los investigadores por su vínculo directo con el sistema nervioso.
Alzheimer y retina: la parte del cuerpo que puede revelar señales tempranas
Un equipo multidisciplinar liderado por el Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo de la Universidad Complutense de Madrid aportó nuevas evidencias que señalan a la retina como un posible indicador temprano del Alzheimer. El hallazgo se enmarca en una línea de investigación aún experimental, pero que se proyecta como posible diagnóstico en el futuro.
El estudio, publicado en Frontiers in Aging Neuroscience, contó con la colaboración de instituciones de España y Japón, entre ellas la Universidad Carlos III de Madrid, que desarrolló el software de análisis, y centros especializados que aportaron modelos animales. El objetivo fue analizar si la retina refleja alteraciones asociadas al desarrollo temprano de la enfermedad.
Microglía, retina y Alzheimer: qué reveló la investigación
El análisis se centró en la microglía, células clave del sistema inmunitario del sistema nervioso central, que se encuentran vinculadas a procesos de neuroinflamación. Mediante técnicas de marcaje celular y un sistema automatizado de análisis de imágenes, los investigadores detectaron cambios morfológicos en estas células dentro del tejido retiniano.
Según explicaron las autoras del trabajo, estos cambios indicarían una activación temprana de la respuesta inmunitaria. La retina, al poder examinarse con técnicas no invasivas, se perfila así como una ventana accesible para observar procesos neurodegenerativos en fases iniciales del Alzheimer.
Si bien los resultados son prometedores, los especialistas aclaran que se trata de un estudio en modelos animales y que aún es necesario validar los hallazgos en humanos. Aun así, la investigación refuerza una hipótesis clave: la retina podría convertirse en una herramienta complementaria para detectar de forma temprana una de las enfermedades más complejas del envejecimiento.