Mejorar la señal de WiFi sin comprar ningún aparato nuevo depende, en parte, de dónde esté colocado el módem. Un estudio publicado en 2026 en la revista Computing, de Springer Nature, propone resolver esa ubicación con datos del espacio y mediciones de señal.
Por qué se debilita la señal del WiFi y dónde debemos ubicar el modem
La señal inalámbrica pierde intensidad a medida que aumenta la distancia y cuando debe atravesar paredes, muebles y otros obstáculos. Por eso la ubicación del módem influye en la cobertura de cada ambiente.
De acuerdo a lo descubierto en este estudio, el módem o punto de acceso conviene colocarlo en una posición lo más central posible respecto de las zonas que necesitan cobertura, evitando ubicarlo detrás de paredes, muebles u otros obstáculos que puedan debilitar la señal.
La investigación muestra que la ubicación óptima depende de la distribución concreta del espacio: los investigadores utilizaron las paredes y las mediciones de intensidad de señal para calcular qué posición ofrecía una mejor cobertura.
Por eso, en una vivienda, la recomendación práctica es evitar esquinas, habitaciones cerradas o lugares rodeados de obstáculos y buscar una ubicación elevada y relativamente despejada, especialmente si desde allí debe cubrir varias habitaciones.
Qué hicieron los investigadores
El trabajo se titula “Artificial intelligence-assisted indoor signal propagation and modem placement optimization” y está firmado por M. Telçeken y B. Aydeniz. Su método combina una nube de puntos en 3D del espacio con mediciones de intensidad de señal (RSSI) para ubicar las paredes, estimar su geometría y calcular cuánto debilita cada una la señal, sin necesidad de conocer los materiales de construcción.
Con esos datos, los autores calcularon un índice de atenuación de paredes (Wall Attenuation Index, WAI) y lo usaron para optimizar la posición del punto de acceso. El algoritmo parte del centro geométrico del ambiente y busca la ubicación que mejora la señal recibida.
Dónde se probó y qué resultados reportan
La prueba se realizó en un espacio interior de unos 120 metros cuadrados con tres áreas de trabajo (una sala de seguridad, una sala de reuniones y una sala de empleados) y numerosas columnas. Es decir, el sitio de prueba fue una oficina.
Según el trabajo, la reubicación del equipo produjo aumentos significativos en la intensidad de la señal. El resumen del estudio no incluye cifras concretas de mejora.
Cuáles son los límites del estudio
El método se probó en un único sitio, por lo que los propios autores plantean evaluarlo en otros tipos de edificios. El modelo de propagación que utilizan, además, simplifica fenómenos propios de los espacios interiores, como las sombras de señal y los rebotes. Como línea de trabajo futura, proponen adaptar los índices de atenuación a la frecuencia y a las características de la antena mediante aprendizaje automático.