

Mini tormenta perfecta en BBVA México
BBVA México, la filial que sostiene casi la mitad de las utilidades del banco español, llega al tercer trimestre de 2026 con una alerta que la empresa ni siquiera endulza: la morosidad sube, la cobertura cae y el costo de riesgo se mantiene como el más alto entre las geografías core del grupo. En pocas palabras, México está cargando más riesgo justo cuando el margen del Grupo BBVA se estrecha.
Esta combinación se exhibe con toda claridad en el informe sobre renta fija recién presentado ante inversionistas. Ahí, el peso de la operación mexicana vuelve a quedar claro. Con solo 20% de los activos consolidados, BBVA México aportó el 44% de la utilidad atribuible en el primer semestre: 2,979 millones de euros de un total de 6,051 millones. Es, por mucho, la subsidiaria más rentable del grupo. Pero esa potencia llega acompañada de señales que no son solo ajustes menores.
De acuerdo con el informe, la cartera vencida avanzó de 2.58% a 2.77% entre el primer y el segundo trimestre. El deterioro es moderado, habida cuenta de que en algunos segmentos del mercado de crédito, por ejemplo, UBS señala índices de hasta 7%. Sin embargo, en el caso de BBVA es que la cifra ocurre al mismo tiempo que la cobertura cayó de 129% a 118%. Es una pérdida de protección en el mismo trimestre en que los impagos aumentaron. El costo de riesgo semestral, en 326 puntos base, confirma la presión: México es la geografía con mayor costo de recuperación entre las operaciones de crecimiento del grupo, excluyendo Argentina, cuyo régimen hiperinflacionario la coloca en una categoría aparte.
El margen tampoco acompaña. El rendimiento sobre cartera bajó de 13.47% a 12.84% en un año, y el spread de clientes se comprimió de 10.97% a 10.75%. El costo de fondeo retrocedió de 2.50% a 2.10%, pero no lo suficiente para compensar la caída del rendimiento. La consecuencia es directa: BBVA México está ganando menos por cada peso que presta, en un entorno donde la competencia por originación se intensifica y las tasas de referencia ya no empujan hacia arriba.
Como quiera, BBVA elevó su guía para 2026. Es una apuesta a que la compresión de márgenes y el deterioro de cartera son transitorios. El informe de renta fija, sin embargo, no ofrece evidencia de que la desaceleración haya tocado piso. México sigue siendo el motor del grupo, pero por lo pronto, ahora corre por terracería.
Talos Energy evade el fantasma de Zama
En julio de este año, Talos Energy, la petrolera texana en la que Carlos Slim controla el 80% de la filial mexicana, firmó con la española Repsol su entrada al Bloque 29, en aguas profundas del Golfo de México. Fue una jugada relativamente discreta: un pago contingente de u$s 30 millones de dólares por el 50% del bloque, ligado a que el proyecto reciba luz verde definitiva.
Pero en la presentación de resultados del segundo trimestre, se lanzó una pregunta que la información a julio dejó pendiente. Un analista de StoneX fue directo: ¿Esto se parece a Zama? El CEO Paul Goodfellow no dudó: “No”. Y se tomó el trabajo de explicar por qué.
La entrada al Bloque 29 no es un regreso de Talos a México, pues la petrolera, a través del control de Slim, mantiene una participación indirecta de cerca de 17.84% en el propio yacimiento Zama, sino una nueva apuesta en paralelo, esta vez diseñada para no cargar el peso de esa historia.
“Zama es una especie de ancla con la que toda petrolera extranjera en México se topa cuando negocia con inversionistas” me explica un consultor energético que conoce de los tratos. Ese yacimiento “cruza la frontera hacia territorio de Pemex”.
Y así lo definió Goodfellow, ya que “disparó un proceso de unitización”; es decir, la figura en la industria que significarepartir un descubrimiento entre ambas partes, que tomó años de litigio y encareció el proyecto.
Los descubrimientos que anclan ahora la apuesta de Talos, los campos Polok y Chinwol, están completamente dentro del Bloque 29, según precisó el propio Goodfellow. No hay fronteras que cruzar, no figura Pemex en el consorcio. “No vemos ese riesgo aquí en absoluto”, dijo, casi tachando de la lista cada elemento que hizo naufragar el proyecto anterior.
Ahí entra el segundo dato que la empresa no había puesto sobre la mesa en julio: Talos ve un potencial exploratorio adicional dentro del mismo bloque, con prospectos que muestran respuestas sísmicas similares a Polok y Chinwol. Es, en los hechos, una segunda apuesta dentro de la primera: mientras Repsol avanza el desarrollo de los dos yacimientos ya descubiertos rumbo a la decisión final de inversión (FID) en 2027, ambas compañías planean perforar un pozo exploratorio adicional a finales de 2027 para poner a prueba ese excedente. Si el volumen se confirma, reduce el costo real de haber entrado al bloque, porque ese petróleo extra podría alimentarse a la misma infraestructura que ya se construirá para producir Polok y Chinwol. Lo que está en juego ahí es un potencial de unos 200 millones de barriles.
Por otro lado, hay una frase de Goodfellow que quedó suelta en la llamada, casi al pasar: el entorno en México, dijo, “está evolucionando en una dirección ligeramente más positiva”.
Es un tema a tratar, no solo con Talos Energy, sino con toda la industria, nacional, extranjera, pública y privada.
“¿Se refiere al trato con Repsol como operador, sin Pemex de por medio? ¿A señales desde la Secretaría de Energía, que junto con la Comisión Nacional Antimonopolio todavía debe aprobar la operación?“, me comparte sus dudas el consultor.
Y todo esto llega en el mismo trimestre en que ambas compañías deben presentar el plan de desarrollo del bloque ante la autoridad regulatoria.
Ternium acelera para esquivar trabas de EE.UU. y la presión del acero chino
La reconfiguración del mapa siderúrgico en la zona T-MEC mantiene en alerta a la industria. En el centro de esta escena se encuentra Ternium, que busca blindar sus operaciones en México frente a las barreras arancelarias de Estados Unidos y la sobrecapacidad global de acero barato proveniente de Asia.
El principal foco de tensión es la Sección 232, normativa estadounidense que impone un arancel del 25% al acero por “seguridad nacional”. Aunque la medida apunta a frenar el acero subsidiado chino, la falta de una exención definitiva impacta en la cadena de valor mexicana.
Desde la directiva de Ternium señalan que estas restricciones desaceleran a clientes manufactureros clave (automotrices y electrodomésticos), alterando la demanda.
“Las tarifas de la Sección 232 afectan a nuestros clientes manufactureros. Los gobiernos de EE.UU. y México han mantenido reuniones para trabajar en un nuevo marco comercial; las conversaciones han avanzado, aunque aún no producen resultados concretos”, afirmó Máximo Vedoya, CEO de Ternium, en una llamada con inversionistas.
México sostiene que no genera un riesgo para EE. UU., ya que mantiene un déficit comercial siderúrgico con ese país, siendo su principal comprador.
Para mantener la competitividad bajo el T-MEC, Washington exige la regla “Melted and Poured” (fundido y vertido), recuerda Vedoya, garantizando que el acero sea 100% colado en la región para ingresar sin aranceles y evitar la triangulación asiática.
Ante ello, Ternium responde acelerando su plan de inversiones. Su proyecto insignia es la nueva planta de planchones en Pesquería, Nuevo León, con arranque previsto para inicios de 2027.
“Esta nueva capacidad nos posiciona favorablemente para un mercado norteamericano más integrado y protegido, donde el suministro local se convierte en una ventaja competitiva. Atenderemos esa demanda con tiempos de entrega cortos y menores emisiones de carbono”, detalló Vedoya.
Mientras avanzan las negociaciones entre Washington y Ciudad de México, Ternium confía en que la integración productiva en Norteamérica blindará su operación frente a los vaivenes comerciales.













