

El pulso de Detroit y el freno que exige México: las grietas en el T-MEC
La industria automotriz norteamericana cruza por un terreno tenso. De acuerdo con Reuters, las tres grandes firmas de Detroit, General Motors, Ford y Stellantis, no dejan de exponer su temor ante la incertidumbre por el mecanismo de renegociación del T-MEC impulsadas por la Casa Blanca. La exigencia de elevar el contenido nacional de los vehículos al 50% para calificar a reducciones tarifarias significaría un impacto cercano a los u$s 2,000 millones anuales por armadora, sumado a los sobrecostos que ya arrastran por las tarifas aplicadas al acero y al aluminio.
Las armadoras estadounidenses advierten que estas medidas las colocan en franca desventaja frente a competidores de Asia y Europa, los cuales operan con un esquema arancelario más predecible e inferior al 25% que hoy encarece la producción norteamericana.
En este complejo escenario, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha calificado de injustas estas cargas arancelarias. El funcionario remarcó que resulta incoherente penalizar la producción nacional cuando los autos ensamblados en México incorporan una proporción significativamente mayor de autopartes estadounidenses en comparación con los fabricados en Alemania, Japón o Corea del Sur.
Ante este panorama, Ebrard planteó a Washington frenar nuevos gravámenes y aplicar un esquema de descuento efectivo durante las negociaciones.
Pero como advierten las llamadas Detroit Big 3, el dilema va más allá de las cifras: elevar desmedidamente las exigencias de reglas de origen amenaza con desarticular la red de suministros que hace competitiva a Norteamérica globalmente. En la industria automotriz de los tres países miembros del T-MEC se sabe: si Washington impone costos adicionales a la cadena compartida, la factura final no solo la pagarán los gigantes automotrices, sino el consumidor final en toda la región.
Una lección de escala y prudencia de Nubank para la banca mexicana
Mientras que a nivel global Nu Holdings, la matriz del banco de origen brasileño Nu, rebasó por primera vez los mil millones de dólares trimestrales en utilidad neta, la subsidiaria mexicana está marcando un hito operativamente transformador para el sistema financiero mexicano.
Y es que tras obtener su licencia de banca múltiple y superar los 16 millones de clientes en el país, sus métricas operativas revelan lecciones cruciales sobre la evolución del negocio de este banco sin sucursales físicas.
El indicador más revelador en el reporte de Nu Holdings del segundo trimestre de 2026 es el Ingreso Promedio por Cliente Activo (ARPAC, por sus siglas en inglés). Esta métrica mide la capacidad de una entidad para monetizar su base de usuarios más allá de la mera captación masiva.
En México, Nu registró un ARPAC de u$s 12.3, una cifra que duplica los 5.6 que la firma generaba en Brasil cuando se encontraba en una etapa comparable de madurez.
Esto demuestra una aceleración sin precedentes en la adopción de productos financieros de mayor margen por parte del consumidor mexicano.
Por otra parte, a juzgar por sus resultados, Nu está recalibrando su estrategia de depósitos y eficiencia de fondos. Tras una fase agresiva de captación respaldada por tasas atractivas, la institución ejecutó una optimización deliberada para reducir su costo de fondeo sin comprometer la liquidez estructural. Esta disciplina se refleja directamente en una sólida gestión del riesgo crediticio: su relación préstamo-depósito (loan-to-deposit ratio) se situó en un prudente 35% en México. Este nivel evidencia una postura holgada para expandir la cartera de crédito minorista sin incurrir en apalancamientos excesivos.
Pero no todo es caballito de hacienda. El trimestre también exhibió focos de cautela. En primer lugar, una ligera contracción en el volumen total de depósitos en México plantea el reto de mantener el ritmo de crecimiento crediticio sin recurrir a fuentes de financiamiento más costosas.
A esto se suma el entorno de riesgo: la cartera vencida a más de 90 días a nivel consolidado subió al 6.9%, impulsada por expansiones intencionales hacia segmentos de mayor retorno. Por último, persiste una dependencia estructural del mercado brasileño, que concentra el 80% de los depósitos globales del grupo. El verdadero reto para Nu en México será mantener la calidad crediticia mientras escala su balance bajo el riguroso marco de la banca tradicional.
Este gigante logístico traspasa negocios multimillonarios de LatAm a México
En un movimiento estratégico para rebalancear su portafolio regional, Logistic Properties of the Americas (LPA) está reorientando de manera agresiva su “centro de masa” hacia México con el fin de capitalizar el creciente volumen de su mercado industrial. La compañía prevé que, en un horizonte de 2 a 3 años, más del 50% de su portafolio de propiedades esté ubicado en suelo mexicano, marcando un salto significativo frente al 34% de superficie bruta alquilable (GLA, por sus siglas en inglés) que representará de forma inmediata tras completar sus compras iniciales.
Para financiar esta expansión, LPA cerró un hito operativo clave en el segundo trimestre de 2026: la desinversión del parque Lima Sur en Perú por u$s 145 millones, lo que representó una tasa de capitalización (cap rate) in situ de aproximadamente el 7%. Tras la amortización de aproximadamente 60 millones en deuda y el pago de impuestos sobre ganancias de capital, la firma liberó una caja neta de 65 millones, recursos que destinará casi en su totalidad a profundizar su huella en el mercado mexicano.
El pilar inmediato de esta estrategia se centra en el complejo Central Park 57, ubicado en el estratégico corredor del Estado de México y Querétaro (Carretera Federal 57D). A través de un acuerdo programático a 12-18 meses por u$s 200 millones firmado con Portland Capital, LPA adquirirá instalaciones logísticas Clase A ya estabilizadas, lo que le permite eliminar por completo los riesgos asociados al desarrollo inicial y la comercialización. El capital restante para ejecutar esta compra se articulará mediante deuda local y alianzas con socios institucionales y family offices, bajo un esquema capital-light donde LPA mantendrá el control operativo y la gestión de las propiedades.
Esta movida sobre la Carretera 57 forma parte de una visión más amplia. LPA tiene identificada una sólida cartera de oportunidades (opportunity set) que supera los u$s 1,000 millones en corredores logísticos clave del país, apuntando a despliegues de capital con retornos de entre el 8% y 9% (cap rates).
A pesar de la incertidumbre en los mercados del norte por las revisiones del acuerdo comercial del T-MEC, LPA mantiene una firme convicción en el panorama macroeconómico de México.
La directiva destacó ante inversionistas que el país continuará siendo el principal beneficiario del reordenamiento de las cadenas de suministro globales frente a las tensiones comerciales entre EEUU y China.
De acuerdo con LPA, esta convicción se ve reforzada por impulsores estructurales como el crecimiento del comercio electrónico, el consumo interno y la demanda emergente de infraestructura logística vinculada al auge de la inteligencia artificial y los centros de datos.

















