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“Tengan las ambiciones tan grandes como las del género masculino”, aconseja Jimena Pardo a todas las mujeres dentro de la industria del venture capital. La managing partner del fondo Hi Ventures (antes ALLVP) es una de las pocas mujeres que codirige una firma de capital de riesgo en México (lo hace con su socio Federico Antoni) y también es una de las primeras emprendedoras en tecnología que ha tenido el país.

En 2012, junto a Diego Solórzano, fundó Carrot, un servicio de renta de autos que llegó a contar con 200 unidades en la Ciudad de México. En ese momento el término startup estaba apenas incipiente en el vocabulario de los expertos en negocios y la tecnología en México.

“Federico, mi ahora socio, me dio el cheque para poner los primeros coches en la calle, cuando apenas el venture capital estaba empezando en México”, recuerda en entrevista con El Cronista.

Cuando salió de Carrot, Federico Antoni, el otro managing partner de Hi Ventures, se convirtió en un mentor para Jimena y fue quien la introdujo en el mundo del venture capital.

“¿Por qué no te vienes a la oficina y me empiezas a ayudar a evaluar en tecnología a nuestras startups”, fue la propuesta de Antoni. Pardo tomó el riesgo de dejar su trabajo en Meta (Facebook), en 2022, para dedicarse totalmente al fondo.

“No hay otra firma en México donde el 50% del nivel de manager partner sea mujer. Somos la firma más este más igualitaria en cuanto a género. Lo cual a mí me llena mucho de orgullo”, afirma Pardo.

Sin embargo, Pardo considera que su carrera en el capital de riesgo surgió de manera circunstancial porque su perfil no era financiero. La ingeniera industrial por la Universidad Iberoamericana, tuvo que enriquecer su perfil enfocado en la tecnología. “He tenido que aprender muchísimo de finanzas, por supuesto”, asegura.

Por eso, considera que se necesitan más mujeres que tengan licenciaturas administrativas, financieras, y de ingeniería.

Aunque el ecosistema de venture capital en México ha crecido significativamente en la última década, la participación de mujeres en posiciones de toma de decisiones dentro de los fondos sigue siendo limitada. Entre las 20 firmas de VC más activas en el país, solo 6 de 23 managing partners son mujeres, frente a 17 hombres, dijo Patrick Kaper, Research Manager Endeavor México, al ser consultado por El Cronista sobre cómo está el panorama de las mujeres en la industria del venture capital.

Barreras autoimpuestas

La baja participación femenina en venture capital responde a una combinación de factores estructurales y culturales, señala Kaper. “Esto se refleja en la composición de los equipos de inversión: entre roles de inversión en los principales fondos analizados (principals, investing partners y managing partners) se registran 113 hombres frente a 29 mujeres, lo que evidencia una brecha significativa en quienes toman decisiones de inversión”.

Se necesita que haya más mujeres inversionistas que puedan invertir en emprendedoras que están haciendo cosas muy diferentes a lo que está haciendo el típico tech bro

Jimena Pardo

Más allá de las cifras, Pardo constató que había “muy poquititas” mujeres en posiciones de liderazgo en capital de riesgo cuando presidía el comité de venture capital en la Asociación Mexicana de Capital Privado (AMEXCAP). “Normalmente es un mundo muy masculino en donde son dos o tres socios mujeres”.

La inversionista considera que las mujeres no han incursionado en la industria del venture capital debido a sus propios bloqueos. “No necesitas cumplir todos los checks. Yo creo que muchas veces lo que nos falta es esta seguridad de que el 80% del éxito es presentarse y hacer la chamba porque las mujeres somos muy buenas con la ejecución”.

“No nos estamos dando cuenta de que nosotras podemos construir el avión mientras estamos volando”, resalta Pardo.

Pardo recalca que esto tiene que cambiar porque al haber una mujer dirigiendo un venture capital también hay posibilidad de invertir en otro tipo de empresas. “Nosotros tenemos la sensibilidad de recibir a una emprendedora y no tener un prejuicio y tenemos la oportunidad de invertir en ella”, dice Pardo, refiriéndose a Hi Ventures.

Sin embargo, calcula que en emprendimientos de tecnología sólo de 15 a 20% tienen una cofundadora mujer. La cifra se acorta si se trata de mujeres que emprenden solas. “Son casos súper únicos”, resalta.

Emprendedoras con startups exitosas

Pardo comparte que en este fondo, invirtieron en una empresa liderada por dos mujeres en tecnología, dos argentinas: Karen Serfaty y Gianina (Gianni) Rossi, quienes en febrero de 2026 vendieron Atlas, su empresa de tecnología aplicada a recursos humanos (HR Tech) a una empresa llamada Remote en San Francisco.

Por Hi Ventures también ha pasado Vera Makarov, que junto a José María Pertusa, fundó Apli, una empresa de reclutamiento con tecnología. Con ella al frente como CEO, la empresa se vendió en septiembre de 2025 a iCIMS. El objetivo fue integrar el bot de IA de Apli —que gestiona desde la revisión de currículums hasta la coordinación de entrevistas por WhatsApp— en la plataforma de iCIMS para acelerar la contratación masiva.

Pardo también resalta el caso de Andrea Campos, fundadora de la app para el cuidado de la salud mental, Yana. “Es la mejor emprendedora en tech, creo que no tenemos en el portafolio alguien que haga un mejor producto que Andrea”, enfatiza.

Pardo lamenta que aún haya prejuicios cuando una emprendedora llega a buscar inversión a los fondos. Sin embargo, recomienda a las emprendedoras a “que se animen a tocar las puertas de todos los inversionistas con ambiciones enormes. Y del otro lado, a todos los inversionistas tenemos que invertir en mujeres, o sea, no solo en venture capital, sino que también en fondos de mujeres”.

“Se necesita que haya más mujeres inversionistas que puedan invertir en emprendedoras que están haciendo cosas muy diferentes a lo que está haciendo el típico tech bro”, recalca.

Pardo también confía en que los hombres pueden ser grandes aliados que ayuden a impulsar a las mujeres en sus carreras, así como lo hicieron con ella, Diego Solórzano y Federico Antoni, hombres a los que ella considera feministas.