

Moody’s reafirmó las calificaciones de Grupo Minsa, vinculada a la Altagracia Gómez, pero con señales claras de presión en sus fundamentales como la menor rentabilidad, alto apalancamiento y una creciente exposición a factores externos como los precios del maíz y la energía.
A través de un reporte, la agencia calificadora ratificó la nota “A-” para la empresa, misma que indica que cuenta con una calidad crediticia por encima del promedio en comparación con otras entidades.
“La afirmación de las calificaciones de Minsa refleja su posición como la segunda productora de harina de maíz más grande a nivel nacional, con una participación de mercado de entre 17% y 18%”, se lee en el documento.
Presiones en rentabilidad
Aunque Moody’s considera que Minsa mantiene una posición relevante en el sector, explica que el foco del mercado no está ligado a su escala sino a la sostenibilidad de los márgenes.
La empresa de Altagracia Gómez, coordinadora del Consejo Asesor Empresarial de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha buscado mejorar su rentabilidad a través de estrategias enfocadas en atender clientes recurrentes y con mejor perfil crediticio, así como la capitalización de sinergias derivadas de la integración de Almer.
Sin embargo, la exposición que mantiene la empresa mexicana a la volatilidad en los precios del maíz y al costo de los energéticos han presionado a la baja la misma rentabilidad, en un entorno donde la empresa tiene limitada capacidad para trasladar estos costos al consumidor final.
Al cierre de 2025, el flujo operativo (EBITDA) descendió a 12.3% desde 17.2% en el año previo.
Minsa, entre la diversificación y el riesgo
Uno de los movimientos estratégicos más relevantes ha sido la incorporación de Almacenadora Mercader (Almer), con la que Minsa buscó reducir su dependencia del negocio de harina de maíz y ampliar su base de ingresos.
Almer, líder en el sector de almacenes generales de depósito con cerca del 29% del total de bienes almacenados en el país, ha permitido a la compañía generar sinergias y fortalecer su diversificación. No obstante, este movimiento también llega en un momento en que los indicadores financieros muestran tensión.
Al cierre del cuarto trimestre del año pasado, el apalancamiento de Minsa se ubicó en 4.3 veces deuda/EBITDA, mientras que su cobertura de intereses fue de apenas 1.2 veces, niveles que reflejan un margen reducido para enfrentar obligaciones financieras en un entorno adverso.
A ello, Moody’s suma la serie de vencimientos de corto plazo por 1,940 millones de pesos, principalmente ligados a la compra de inventarios de maíz, lo que mantiene presión sobre su liquidez operativa.
Pese a ello, la calificadora de riesgo destaca que Minsa conserva una sólida posición en activos de corto plazo, con una razón circulante de 1.5 veces, impulsada por cuentas por cobrar e inventarios que representan cerca del 60% de sus activos circulantes.













