

Mientras en Cancún los banqueros realizaban la 89° Convención Bancaria, en internet, el pulso de las redes sociales mostraba un mal sabor de boca generalizado entre los mexicanos sobre la confianza que sienten hacia los grandes bancos.
De acuerdo con un análisis de DINAMIC, de una muestra tomada de redes sociales entre el 19 de febrero y el 20 de marzo, que incluyó 12,873 conversaciones, 81.5% de los mexicanos mostró desconfianza hacia la banca. El indicador empeora cuando se analizan las opiniones positivas sobre los bancos, pues apenas alcanzan 1.8%.
La conversación durante la Convención Bancaria se centró en incrementar la digitalización de pagos y reducir el uso de efectivo, pues en el país, aproximadamente 70% de las transacciones se realiza con dinero físico.
En este sentido, Augusto del Río, CEO de DINAMIC, un software de antropología digital en México, advierte que existen fuertes tensiones sociales sobre el papel que juega la banca en la vida cotidiana.
“Hoy, la ciudadanía percibe más riesgo que beneficio, y darle un giro a esta percepción es un reto para el sector si quiere disminuir el uso del efectivo”, expuso.
¿Por qué no confiamos en la banca?
La conversación, de acuerdo con el estudio, muestra distintas preocupaciones entre los mexicanos, pero la principal es el “miedo a la vigilancia y pérdida de la privacidad”, con poco más de 20% de las menciones.
El análisis detalla que la narrativa de “rastrear el dinero” es lo que prevaleció en este rubro. “Los cibernautas consideran que la digitalización bancaria permite un monitoreo total de las finanzas personales. Los bancos son vistos como intermediarios que facilitan al Estado el acceso a información detallada sobre transacciones, lo que refuerza la idea de vigilancia y pérdida de privacidad”, advierte.
En segundo término, destaca la preocupación sobre la inseguridad y los fraudes no resueltos, lo que genera la percepción de que el sistema bancario no garantiza la seguridad frente a delitos digitales e incrementa la desconfianza, especialmente con la “pésima” atención a clientes de los bancos.
Otro factor que juega en contra es el rechazo a la eliminación del efectivo, pues los mexicanos sienten que es una “imposición” que limita la libertad financiera.
Además, los mexicanos consideran que este cambio de paradigma dejaría fuera a “sectores vulnerables”, que incluye a adultos mayores, poblaciones rurales y personas sin acceso tecnológico.
Otras de las narrativas detectadas es que la banca es percibida como “usurera”, al priorizar altas comisiones y se cuestiona la confiabilidad del sistema bancario digital debido a fallas o infraestructura deficiente, como las intermitencias en los servicios de entidades como BBVA o Santander en los días de quincena.
Por ello, el CEO de DINAMIC advierte que la transición hacia la digitalización no será tersa, pues el sector bancario es percibido más como un actor de control que como un facilitador económico.
“Aunque existe un segmento que analiza el fenómeno desde una perspectiva más estructural, el debate está fuertemente atravesado por narrativas de riesgo, desconfianza y pérdida de libertad, lo que configura un clima adverso para la legitimidad del sistema financiero en la conversación digital”, dice el experto.















