México se ha consolidado como el principal destino de expansión para fintechs de América Latina, incluidas las argentinas, debido al tamaño de su economía, su población y el potencial de digitalización financiera, aunque el acceso a capital se ha vuelto más limitado y selectivo, afirmó Kevin Litvin, cofundador y Chief Business Officer (CBO) de TAPI en entrevista exclusiva con El Cronista.
El directivo explicó que el país se ha convertido en un mercado natural para startups financieras que buscan crecer fuera de sus países de origen.
“Sucede mucho eso con varios países de Latinoamérica que luego apuestan a expandirse regionalmente hacia México o Brasil, o ambas, depende de cada caso”, señaló.
Este fenómeno ocurre en un contexto en el que diversas fintechs extranjeras han comenzado a aterrizar en el mercado mexicano para ampliar su base de usuarios y aprovechar el avance de la digitalización de pagos y servicios financieros.
México, mercado clave para la expansión regional
Litvin indicó que muchas startups financieras desarrollan y validan su modelo en mercados más pequeños antes de dar el salto a economías de mayor escala como México, donde el potencial de crecimiento es significativamente mayor.
“Las compañías prueban su concepto en su país local y luego migran o apuntan hacia mercados realmente grandes como lo es México, con una economía súper fuerte y una población muy grande”, afirmó.
El atractivo del país también está relacionado con el rezago en el uso de herramientas digitales y la alta dependencia del efectivo, lo que abre oportunidades para fintechs enfocadas en pagos, transferencias y servicios financieros digitales.
En este contexto, TAPI opera como una red de infraestructura que conecta fintechs, bancos, cadenas comerciales y empresas de cobranza para facilitar pagos de servicios, depósitos y cobros en tiempo real desde aplicaciones móviles o puntos físicos.
El capital se vuelve más exigente para fintechs
A pesar del dinamismo del sector, Litvin advirtió que el entorno de financiamiento ha cambiado de forma importante frente al auge registrado durante la pandemia, cuando el capital fluía con mayor facilidad hacia startups tecnológicas.
“Las inversiones ya no están siendo tan fáciles como antes. Si bien vimos épocas de burbuja financiera donde se invertía en cualquier tipo de compañía, hoy el foco está puesto únicamente en compañías sustentables, sólidas”, afirmó.
Explicó que actualmente los inversionistas priorizan empresas con modelos de negocio probados, crecimiento sostenido y rentabilidad, además de aquellas que incorporan inteligencia artificial en sus soluciones.
Esto ha elevado la competencia por financiamiento y ha dificultado el acceso a capital para startups en etapas tempranas o sin un modelo consolidado.
“Para compañías que todavía tienen que validar su tesis de negocio y encontrar el crecimiento, está siendo un poco más complicado el mercado”, agregó.
TAPI apuesta por México tras levantar u$s 27 millones
En este contexto, TAPI anunció recientemente el levantamiento de u$s 27 millones en una ronda serie B liderada por Kaszek con participación de Endeavor Catalyst y Latitude, recursos que destinará principalmente a fortalecer su operación en México.
El directivo señaló que el país es la principal prioridad de la compañía, donde prevé duplicar su negocio ante el potencial de crecimiento del ecosistema financiero digital.
La empresa permite, por ejemplo, pagar servicios como luz, agua, seguros o impuestos desde aplicaciones fintech o bancarias, así como realizar depósitos o retiros en efectivo conectados a plataformas digitales.
Litvin destacó que la compañía ha mantenido un crecimiento acelerado y ya alcanzó rentabilidad, lo que le ha permitido acceder a financiamiento en un entorno más exigente.
“Los únicos que están hoy siendo beneficiados de poder recibir rondas de capital muy fuertes son compañías sustentables, sólidas, que están realmente haciendo un impacto en Latinoamérica”, afirmó.
Añadió que el desarrollo del ecosistema fintech en México continuará atrayendo nuevos jugadores regionales, en un entorno donde la digitalización financiera aún tiene amplio margen de crecimiento y donde las empresas con modelos sólidos serán las que logren consolidarse.