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México se enfrenta a una realidad crítica: ocupa el lugar 26 a nivel mundial en estrés hídrico. Entendiendo como estrés hídrico “cuando estamos tomando más agua de la que la naturaleza puede recuperar”, explicó Guillermo Punzo, gerente de sustentabilidad para Grupo Rotoplas y Bebbia, un servicio de suscripción que ofrece purificadores de agua domésticos, eliminando la necesidad de garrafones.

Punzo advirtió que “prácticamente el 80% de las cuencas de nuestro país no se gestionan de manera sustentable”, durante un think tank organizado en el marco del Día Mundial del Agua a celebrarse el 22 de marzo.

En un evento aparte, Alejandra Contreras, directora operativa de la ONG Somos +Decididos, una organización con más de 15 años de trabajo en educación ambiental y participación comunitaria, consideró que “el problema del agua en México es una mezcla de varios factores. Por un lado, están los efectos de la sequía y del cambio climático, que reducen la disponibilidad del recurso. Pero también hay retos importantes de infraestructura, planeación y gestión del agua que afectan el acceso en muchas comunidades”.

Punzo aseguró que todo esto al final pues se ve reflejado en cómo nos abastecemos de agua potable en nuestros hogares y por qué está fuera de contexto y de posibilidad, tomar agua de la llave, como ocurre en otros países como Argentina o Canadá.

Para Punzo, pese a que existen normas, por ejemplo, la NOM 127 de la Secretaría de Salud, que establece los límites permisibles de contaminación en el agua y el grado de purificación que debe tener, aún permanecen grandes retos.

Estos retos van desde qué pasa cuando se potabiliza el agua en una planta purificadora hasta qué pasa en el camino entre esa planta y nuestros hogares.

El peligro sanitario de los garrafones

Aproximadamente el 50% de los garrafones que se consumen en la Ciudad de México tienen presencia de residuos fecales, compartió Punzo, citando un estudio del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Consumir agua de garrafón no resulta totalmente seguro por el tema sanitario. Aunado a esto, agregó que “estamos consumiendo lo equivalente al peso de una tarjeta de crédito en plástico a la semana; son 5 gramos de plástico que entran a nuestro cuerpo”.

“Un garrafón se puede llegar a reutilizar hasta 100 veces, entre más se usa el plástico, más microplásticos desprende hacia el agua”, recalcó.

Bebbia busca que cada vez más personas dejen de consumir agua de garrafón, pues reducirían su huella de plástico al consumir agua en envases de PET de forma recurrente. Guillermo Aguado, director de Bebbia, señaló que al hacerlo, una familia mexicana promedio puede ahorrar hasta 871 pesos al mes en garrafones.

El directivo dijo que Grupo Rotoplas apunta a reducir un 15% su extracción de agua dulce para 2030, mientras que Bebbia busca sustituir el uso de 150 millones de garrafones.

“Queremos que las personas dejen de ver el garrafón como parte del paisaje de su cocina, sino como algo que ya no debe estar ahí”, afirmó.

De acuerdo con su reporte anual, Bebbia cerró el 2025 con más de 168,000 suscriptores activos.