

La inteligencia artificial (IA) no solo puede tener un incentivo en el crecimiento económico, también puede ayudar como una fuerza ‘desinflacionaria’ en el mediano plazo, dijo JP Morgan. Lo anterior pese a las advertencias de que el conflicto en Medio Oriente puede incrementar los riesgos de un nuevo shock energético global.
A través de su reporte “2026 Mid-Year Outlook”, el banco estadounidense dijo que el cierre del estrecho de Ormuz y las tensiones geopolíticas reactivaron presiones inflacionarias similares a las de la década de 1970, elevando los precios del petróleo y reforzando el temor de una inflación más persistente.
Sin embargo, planteó que la inteligencia artificial podría terminar amortiguando parte de esas presiones al impulsar ganancias de productividad, reducir costos corporativos y mejorar márgenes de operación.
“La inteligencia artificial podría probar ser una fuerza deflacionaria significativa en el mediano plazo”, señaló la institución en el documento.
Desde marzo, el mercado encendió las alertas ante el bloqueo en el Estrecho de Ormuz, ruta marítima por el que transita cerca del 20% del petróleo que se consume a nivel global; motivo por el que se registraron incrementos de más de 50% desde marzo pasado a la fecha con precios superiores a los u$s100 por barril, de acuerdo con datos de Bloomberg.
Aunque el banco estadounidense explica que la atención del mercado se ha concentrado en los efectos del conflicto en Medio Oriente, principalmente en el precio de los energéticos y transporte, explica que la IA será un factor más duradero para los retornos y para la evolución macroeconómica global.
“La inteligencia artificial podría impulsar la productividad, lo que permitiría reducir los tipos de interés y la ratio deuda/PIB”, se lee en el documento.
JP Morgan advierte retos en IA
El reporte advierte que la combinación de tensiones geopolíticas, mayores gastos en infraestructura, reindustrialización y expansión de centros de datos vinculados a IA podría generar nuevos cuellos de botella y presiones sobre materias primas y energía.
Aun así, considera que el mercado podría estar subestimando el efecto estructural de la IA sobre la economía global.
“La evidencia sugiere que la IA es un potenciador de productividad, generador de ingresos y ampliador de márgenes”, dijo. Además, rechazó la idea de que la tecnología necesariamente destruirá más empleos de los que crea.
Para la firma, la actual volatilidad provocada por el conflicto en Medio Oriente representa un riesgo relevante para inflación y crecimiento, pero también una oportunidad para inversionistas de largo plazo que apuesten por sectores vinculados a IA, centros de datos, semiconductores y activos asociados con resiliencia energética.















