

El sector manufacturero mexicano es una potencia a nivel mundial, destacando en materias como la industria automotriz, aeroespacial, computación y metalurgia, pero carece una política industrial que se dedique a fomentar el crecimiento del sector.

David Luna, vocero de Fabtech, la exposición especializada en fabricación, estampado, prensas automatizadas, soldadura y acabados industriales, aseguró que desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), México carece de una política industrial que fomente el crecimiento de la manufactura.
En entrevista con El Cronista, dijo que desde 1994, México enfrenta barreras como el exceso de regulación, la falta de financiamiento público y de la banca comercial, que sea accesible para las empresas, así como la falta de incentivos fiscales que permitan a las compañías invertir en maquinaria y equipo.
“De hecho, las empresas que han crecido creo que lo han hecho en contra de toda política industrial. Y estoy hablando desde Zedillo, desde Salinas de Gortari. Y esto no ha cambiado. Nunca ha habido una política industrial clara, aunque hay esfuerzos no se enfocan en algo que diga ‘vamos a hacer una potencia mundial en la construcción de podadoras’, por ejemplo”, comentó.
“Siempre estamos respondiendo al mercado y no es diferente hoy”, lamentó.
El directivo mencionó que quienes otorgan financiamiento a las empresas son los mismo proveedores de maquinaria, quienes incluso dan los equipos con posibilidades de pago a “meses sin intereses”.
En este sentido, advirtió que el Plan México propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum, responde a temas como infraestructura, pero es un tema más político que industrial.
Incluso, señaló, será poco probable que la construcción del auto Olinia, en manos del Gobierno Federal, y que tiene el objetivo de generar cadenas de valor para la industria automotriz, rinda frutos para el sector de la manufactura mexicana.
“Por ahí se habla del desarrollo de autos eléctricos, ¿en manos de quién?, ¿del gobierno? O sea, el gobierno no está para fabricar”, señaló.
Urge tener certeza
Además de impulsar una política industrial que genere menos barreras regulatorias, incremente el financiamiento accesible y ponga en la mesa incentivos fiscales, es necesario que el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC) y el crecimiento económico del país generen la certeza necesaria para que el sector privado sepa en dónde invertir.
En este momento, consideró, no están claros los sectores donde se impulsará la producción, porque hay impulso a la industria farmacéutica y de equipo médico, así como a la industria de semiconductores.
David Luna aseguró que una vez que se tenga claridad sobre el futuro del TMEC, las empresas mexicanas, que forman parte de la élite mundial en manufactura, tienen la posibilidad de transformarse rápidamente para volver a una senda de crecimiento que permita dar un impulso a la economía.
“México es una potencia en manufactura. Por eso nos falta el enfoque de una política industrial. México es una potencia. Por eso es tan importante un evento como Fabtech, no porque lo hagamos nosotros, porque si es exitoso, sube el tamaño de la manufactura mexicana. Si es exitoso es por algo, hay necesidad”, aseguró.














