

La canasta de precios de los productos que consume la mayoría de los mexicanos han mostrado una desaceleración que se ha sentido en los bolsillos desde mayo de este año, y aunque el consenso de analistas estima que la inflación 2026 en torno a 4%, este banco estima que el indicador podría ser mucho más amable con los bolsillos.

De acuerdo con Carlos Capistrán, economista para América Latina y Canadá de Bank Of America, la inflación continuó su trayectoria descendente en julio y se acercó a la meta puntual del Banco de México.
De acuerdo con el Inegi, la inflación de julio se situó en 3.12% anual, frente a 3.37% de junio.
La desaceleración inflacionaria fue consecuencia de una caída en los precios agrícolas, aunque más moderada que en junio, con descensos del 3.11% en frutas y verduras y 0.33% en productos pecuarios.
“Estos movimientos estuvieron impulsados, una vez más, por los precios del tomate (-29.20%) y del huevo (-1.08%), respectivamente”, dijo Capistrán.
El especialista añadió que la inflación subyacente finalmente logró bajar de 4%, aunque se situó ligeramente por encima de lo previsto, en el 3.95% interanual
“La inflación de los servicios se moderó otros 0.13 puntos porcentuales hasta el 4.36% interanual, impulsada principalmente por los servicios de hotelería. Esto probablemente refleja la conclusión de la Copa del Mundo y una demanda derivada del evento menor a la esperada”, comentó el analista.
La inflación de las mercancías cayó apenas 0.03 puntos porcentuales, situándose en 3.52%, debido a la moderación en los precios de los alimentos.
Nueva previsión
El banco se sumó a la ola de reducciones en las expectativas de inflación para el cierre del año, aunque muestra un panorama más optimista que el del consenso mostrado en la Encuesta de Citi y la del Banco de México entre especialistas económicos.
Ambos ejercicios ubican la inflación en torno a 4% para el cierre de este año; sin embargo, para el Bank Of America, el indicador se ubicará en 3.68% para finales de 2026 y en 3.93% para el cierre del año entrante.
“Los riesgos se mantienen equilibrados: al alza, debido a las tensiones en Oriente Medio y a un fuerte repunte de los precios agrícolas; a la baja, debido a la debilidad de la actividad económica y a la relativa fortaleza del peso”, añadió Capistrán.
Estabilidad en tasas
Debido al entorno actual, Bank Of America estima que el Banco de México pondrá una pausa a los cambios de política monetaria por un periodo largo, al menos hasta que se realicen las elecciones intermedias de México, a mediados del año entrante.
En su última reunión de política monetaria, el organismo que lidera Victoria Rodríguez Ceja mantuvo la tasa de interés referencial en 6.5%.
El resultado de la inflación de julio “acercó la inflación general al objetivo del 3% y situó la inflación subyacente por debajo del 4%, lo que debería aliviar el dilema de política monetaria de Banxico en un contexto de brecha del producto negativa y un peso relativamente fuerte”, comentó Capistrán.
El contexto actual, que combina una inflación cercana al objetivo del Banxico, la fortaleza del tipo de cambio y la lentitud de la economía, le da más márgen al Banxico para mantener la tasa sin cambios, incluso si la Reserva Federal de Estados Unidos sube la tasa en los próximos meses, según estima el especialista de Bank Of America.
“Los riesgos para nuestra previsión están equilibrados: una actividad más débil y un peso relativamente fuerte apuntan a la baja, mientras que una inflación más persistente o una política más restrictiva de la Fed apuntan al alza”, adelanta el experto.














