

El boom de inversiones en inteligencia artificial dejó de ser un fenómeno exclusivo de Estados Unidos para convertirse en el nuevo motor de la economía mundial. Así lo señaló Kristalina Georgieva, directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien destacó que este impulso tecnológico ha ayudado a que el crecimiento global se mantenga firme, resistiendo los embates del conflicto armado con Irán y el consecuente choque energético.
Impulso tecnológico VS crisis energética
La expansión masiva de infraestructura tecnológica, como la construcción de centros de datos y la exportación de hardware, comenzó a beneficiar a múltiples países integrados a la cadena de suministro. Según estimaciones previas del Georgieva en su discurso “Aprovechamiento de la inteligencia artificial y mejora de la preparación de los países, las medidas adecuadas de adopción de IA podrían añadir hasta 0.8 puntos porcentuales al crecimiento de la productividad global por año. En regiones como el Golfo Pérsico, se calcula un impulso al PIB no petrolero de hasta 2.8%.
No obstante, Georgieva subrayó que existe un “estira y afloja” entre los efectos positivos de la IA y las ramificaciones económicas de la guerra en Irán, desatada a inicios de año. El cierre del Estrecho de Ormuz interrumpió el paso de aproximadamente una quinta parte del petróleo transportado por vía marítima en el mundo, impulsando los precios de la energía.
Pese a esto, la economía mundial ha amortiguado el golpe mejor de lo previsto gracias a factores como: el uso de reservas de emergencia de gas y petróleo; el aumento en la oferta energética fuera del Golfo Pérsico; la aceleración de fuentes renovables y el uso temporal de carbón; y una menor demanda general de energía.
Proyecciones de crecimiento y mercado laboral
El FMI proyecta que la economía mundial crecerá un 3% este año (frente al 3.5% registrado en 2025), a la espera de actualizar sus cifras oficiales en Bangkok el próximo octubre. Muestra de esta resiliencia es el desempeño de Alemania, que registró un crecimiento de 0.3% en el segundo trimestre, perfilándose a su mejor año desde 2022.
A pesar del optimismo por la IA, el FMI advierte sobre dos grandes retos estructurales y coyunturales:
- Disrupción laboral y desigualdad: A nivel global, la IA afectará aproximadamente al 40% de los empleos (alcanzando el 60% en economías avanzadas). Si bien beneficiará la productividad y los salarios de trabajadores calificados, la clase media y los empleos de calificación intermedia sufrirán el mayor impacto, además de aumentar el riesgo de brechas entre países preparados digitalmente y aquellos rezagados.
- Riesgos inflacionarios antes del invierno: Las reservas de gas y petróleo continúan reduciéndose antes de la llegada del invierno en el hemisferio norte. Un nuevo repunte en las cotizaciones energéticas podría reactivar la inflación, obligando a los bancos centrales a mantener o elevar las tasas de interés, afectando el costo del crédito y el crecimiento económico.















