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El efecto nearshoring posiciona a las FIBRAs como el refugio del capital inteligente en 2026, al beneficiarse del crecimiento en manufactura y logística y de la llegada constante de inversión extranjera a México, afirmó en entrevista con El Cronista, Josefina Moisés, directora general de la Asociación Mexicana de Fibras Inmobiliarias (Amefibra).

Actualmente, estos vehículos de inversión respaldados por bienes raíces superan los 31 millones de metros cuadrados de área bruta rentable y concentran activos por alrededor de MXN$ 900 mil millones.

Moisés explicó que, pese a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para este año, México mantiene su papel dentro del esquema de producción compartida de América del Norte.

“México es y sigue siendo parte del esquema de producción compartida de América del Norte y las inversiones siguen llegando a nuestro país desde Estados Unidos”, señaló.

La directora de Amefibra subrayó que la interconexión económica entre ambos países continúa siendo un factor clave.

“Las economías de México y de Estados Unidos están íntimamente interconectadas y eso, pese a lo que se negocie, seguirá ocurriendo”, afirmó.

El crecimiento en manufactura y logística ha detonado un aumento constante en el portafolio de las FIBRAs.

“Lo que vemos es un crecimiento constante para las FIBRAs de alrededor de un poquito más de 2 millones de metros cuadrados anuales”, detalló.

Aunque el sector industrial se mantiene como el más fuerte, también avanzan otros segmentos inmobiliarios, lo que refuerza la diversificación del sector.

Nearshoring impulsa la demanda en siete sectores inmobiliarios

Moisés explicó que las FIBRAs operan actualmente en siete sectores: industrial, comercial, oficinas, hoteles, educativo, autoalmacenamiento y agrupación.

Destacó que el crecimiento ha sido generalizado. “El sector industrial es el más fuerte, pero también vemos que las oficinas crecieron alrededor de 13%, el almacenamiento cerca de 6%, el comercial 3.5% y el educativo alrededor de 4%”, indicó.

Este desempeño se refleja en un área bruta rentable que ya supera los 31 millones de metros cuadrados.

“Hoy el sector suma más de 31 millones de metros cuadrados de área bruta rentable, con un valor de activos de alrededor de MXN$ 900 mil millones”, dijo la directora de Amefibra.

Además, explicó que muchas FIBRAs, particularmente las industriales y hoteleras, cuentan con contratos de renta dolarizados.

“Muchos de los contratos están indexados en dólares, lo que da mayor estabilidad y predictibilidad en los ingresos”, señaló, al añadir que varias utilizan coberturas de tipo de cambio y de tasas de interés para reducir riesgos financieros.

¿Cómo invertir en FIBRAs y por qué son accesibles?

Añadió que uno de los principales atractivos de las FIBRAs es que permiten invertir en bienes raíces sin requerir grandes montos de capital.

“Son instrumentos respaldados por bienes raíces que generan ingresos pasivos constantes, derivados de las rentas”, explicó.

Detalló que invertir en FIBRAs es un proceso sencillo. “Solo necesitas ser mayor de edad, tener una cuenta bancaria y acudir a una casa de bolsa, incluso a través de una aplicación”, indicó.

Aunque algunas FIBRAs cotizan con precios cercanos a los 20 pesos por acción, reconoció que muchas plataformas solicitan un monto inicial aproximado de mil pesos para comenzar a invertir.

Subrayó que este vehículo ofrece flexibilidad. “No es como tener tu dinero invertido en una casa que tienes que vender completa; aquí puedes tener una salida fraccionada”, explicó.

Añadió que la diversificación por sectores y regiones del país reduce el riesgo para los inversionistas.

En cuanto a los retos, Moisés señaló que el crecimiento del sector enfrenta desafíos importantes.

“Uno de los principales retos es el suministro de energía, sobre todo de energías limpias, el agua y todos los temas ASG”, apuntó.

También mencionó la necesidad de mayor mano de obra calificada, especialmente técnicos e ingenieros, para atender el crecimiento industrial.

En este contexto, el nearshoring no solo fortalece la demanda de espacios productivos en México, sino que consolida a las FIBRAs como uno de los vehículos más sólidos para canalizar el capital inteligente en 2026, al combinar estabilidad, diversificación y rendimientos respaldados por activos reales.