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Las stablecoins aún necesitan respaldo sólido y supervisión para consolidarse como una forma confiable de dinero digital e integrarse plenamente al sistema financiero, advirtió Agustín Carstens, exgobernador del Banco de México y exgerente general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), durante el Fintech México Festival 2026.

“El decir que si una moneda le tienes que poner antes el calificativo de stable, es que no es stable (estable)”, afirmó, al señalar que estos activos surgieron como una respuesta a las limitaciones de las criptomonedas tradicionales, pero todavía enfrentan retos para cumplir plenamente las funciones del dinero.

Stablecoins buscan corregir fallas de las criptomonedas

Carstens explicó que las criptomonedas no han logrado consolidarse como medio de pago, unidad de cuenta o reserva de valor, por lo que el desarrollo de stablecoins (respaldadas por activos tradicionales) busca resolver esas limitaciones.

Sin embargo, advirtió que aún “tienen mucho por hacer” para integrarse plenamente al sistema financiero y cumplir con los estándares de estabilidad y confianza.

“El objetivo sería movernos hacia delante en un mundo donde consistieran diferentes tipos de representación de monedas”, dijo, al mencionar que el sistema financiero del futuro podría incluir dinero digital de bancos centrales, dinero de la banca comercial, efectivo y stablecoins reguladas, siempre bajo un marco que garantice certidumbre a los usuarios.

El banco central seguirá siendo el ancla del sistema monetario

El exfuncionario subrayó que el elemento central del sistema financiero es la credibilidad del dinero, la cual depende de que los pagos sean definitivos, exista uniformidad en el valor de la moneda y haya respaldo institucional, funciones que hoy cumplen los bancos centrales.

En ese sentido, señaló que cualquier innovación, incluidas las stablecoins, deberá integrarse dentro de una arquitectura financiera regulada y no sustituir el rol de las autoridades monetarias, que son las responsables de preservar la estabilidad y la confianza en el dinero.

Añadió que la digitalización permitirá incorporar nuevas capacidades como la programabilidad del dinero, la automatización de transacciones y la reducción de costos, siempre que exista una representación tecnológica confiable de la moneda.

Regulación financiera avanza más lento que la tecnología

Carstens advirtió que la legislación financiera avanza a una velocidad mucho menor que el desarrollo tecnológico y, en muchos casos, sigue diseñada para un sistema basado en efectivo y mecanismos tradicionales, lo que limita la adopción de innovaciones digitales.

Señaló que el reto es modernizar el marco legal para permitir el uso de nuevas tecnologías sin comprometer la estabilidad financiera, mediante una colaboración más estrecha entre autoridades, banca tradicional y empresas fintech.

“El sistema financiero depende de la confianza, entonces hay que mantener siempre una arquitectura donde esa confianza esté plenamente ahí todo el tiempo”, afirmó.