

La industria automotriz mexicana es líder mundial en la calidad de los vehículos que arma, pues el nivel de competitividad es idéntico al de Estados Unidos y, además, el país tiene la planta con la menor cantidad de fallos por cada 100 vehículos ensamblados en toda la región.

México enfrenta la posibilidad de un éxodo de compañías automotrices ante la imposición de aranceles de Donald Trump a los vehículos que no cumplen con el contenido regional.
El mandatario estadounidense ha impuesto un arancel de hasta 25% a las unidades que no integren suficientes partes hechas en Norteamérica; sin embargo, las armadoras instaladas en el país cuentan con una calidad similar en los autos que fabrican, en relación con los que se ensamblan del otro lado de la frontera.
De hecho, México tiene la fábrica más eficiente del sector automotriz norteamericano. Según el documento “Ranking sobre la línea de ensamble mexicano 2026”, derivado del Estudio de Calidad Inicial (IQS) de Estados Unidos, el referente del sector en cuanto a la calidad de los vehículos nuevos, se trata de la planta de Kia en, Pesquería, Nuevo León, donde se ensambla el modelo K4, pues apenas presenta 22 fallos por cada 100 autos armados.
El indicador de la planta de la marca surcoreana supera por 20 al promedio de la región, y se coloca apenas por encima de la planta de Toyota en Ontario, Canadá, que produce los modelos Lexus NX y la camioneta RAV 4.
La empresa de consultoría del sector automotriz señaló que en los últimos 10 años, las plantas en México se han vuelto más competitivas para la industria, al tiempo que los vehículos fabricados en México han reportado menos problemas que los fabricados en Estados Unidos.
Caso Toyota, tiro directo en el que gana México
La semana pasada, Toyota anunció que invertirá u$s 3,600 millones en su planta de San Antonio, Texas, para trasladar el armado de la pick up Tacoma en los próximos 4 años, misma que actualmente se produce en Tijuana, Baja California.
Sin embargo, la planta de Toyota en la frontera norte mexicana es la segunda más eficiente del país de acuerdo con el estudio de JD Power, y ocupa el octavo lugar entre las plantas de Norteamérica con menos fallas por cada 100 unidades, al registrar 32.
En contraste, la planta de San Antonio, Texas, reporta 39 fallas por cada 100 unidades armadas y está empatada en el sitio 28 a nivel regional, por lo que resulta -en número de fallas- menos competitiva que la planta que ya existe en Tijuana.














