Las granjas de criptomonedas no son ilegales por sí mismas en México; el problema aparece cuando la infraestructura o las operaciones son utilizadas para cometer fraudes u otras actividades ilícitas, explicó Arturo Alvarado Betancourt, asociado senior en derecho financiero, bancario y cumplimiento regulatorio de bgbg (Bello, Gallardo, Bonequi y García, S.C.) en entrevista con El Cronista.
La precisión cobra relevancia ante los recientes aseguramientos de equipos de posible criptominería en el país. De acuerdo con Alvarado Betancourt, durante septiembre se reportaron casos en Zapopan, Jalisco y Puebla, donde fueron asegurados equipos informáticos utilizados presuntamente para actividades de minería de criptomonedas.
En Zapopan, señaló, fueron asegurados 1,106 equipos, mientras que en Puebla inicialmente se reportaron 300 equipos y posteriormente el inventario habría aumentado a 1,032 equipos de posible criptominería.
Sin embargo, el especialista subrayó que la existencia de una granja de minería no implica por sí misma la comisión de un delito.
¿Qué son las granjas de criptomonedas y para qué sirven?
Una granja de criptomonedas es una instalación que concentra distintos equipos de cómputo para participar en el funcionamiento de una red de activos digitales.
Estos equipos pueden intervenir en la validación de operaciones dentro de una red blockchain. Debido a que estas redes funcionan de manera descentralizada, la validación no depende de una sola institución, sino de distintos participantes que intervienen en el proceso y reciben una recompensa por su actividad.
“La minería es la actividad de las granjas, no es una actividad ilícita”, explicó.
Por ello, el especialista consideró que el objetivo de las autoridades no debería ser prohibir la minería de criptomonedas como actividad, sino identificar y perseguir las conductas criminales que puedan realizarse alrededor de ella.
“Por sí misma no es una actividad criminal”, apuntó.
El problema puede surgir cuando se utilizan plataformas falsas, se desvían transacciones o se emplean activos digitales para realizar fraudes u otras actividades ilícitas.
Fraude con criptomonedas: así pueden engañar a los usuarios
El riesgo para quienes utilizan criptomonedas no necesariamente está en la tecnología del activo, sino en los mecanismos utilizados para obtener el control de los recursos.
Una de las modalidades consiste en convencer a una persona de transferir sus activos a una wallet o billetera bajo el argumento de una supuesta oportunidad de inversión.
De acuerdo con Alvarado Betancourt, los defraudadores pueden presentar plataformas que aparentan ser profesionales y ofrecer rendimientos extraordinarios. Incluso, pueden permitir inicialmente retiros de pequeñas cantidades para generar confianza.
El problema aparece cuando el usuario intenta retirar una cantidad mayor y se le solicitan nuevos pagos, impuestos o cargos para supuestamente liberar el dinero.
“Las promesas de rendimiento extraordinarios y garantizados, por transferir de inmediato y los pagos adicionales para supuestamente desbloquear el dinero son sin duda alguna señales de alerta”, advirtió.
Ante este tipo de operaciones, el usuario debe identificar con quién está contratando, qué está adquiriendo, quién controla los activos, de dónde provendrían las ganancias y bajo qué condiciones puede retirar sus recursos.
También es necesario verificar que el sitio o aplicación utilizada sea auténtica, activar la autenticación multifactor cuando esté disponible y evitar compartir contraseñas, claves privadas o frases de recuperación.
Blockchain permite rastrear el origen de las criptomonedas
Aunque las criptomonedas suelen asociarse con el anonimato, las características de blockchain permiten consultar el movimiento de determinadas transacciones.
“La ventaja de blockchain es que existen estas cadenas de bloques públicas que permiten verificar el origen y destino de las transacciones, el origen y destino de las wallets involucradas en las operaciones”, explicó el abogado.
Esto significa que las transacciones registradas en una blockchain pueden dejar un rastro que permita identificar movimientos entre distintas direcciones digitales.
Sin embargo, rastrear una transacción no significa necesariamente conocer de inmediato la identidad de la persona detrás de una wallet. Para establecer esa relación se requiere información adicional que puede provenir de las plataformas donde los usuarios realizan operaciones o de investigaciones de las autoridades.
Para Alvarado Betancourt, algunas señales de alerta pueden aparecer cuando se solicita transferir activos con urgencia hacia una dirección determinada, especialmente si la operación está acompañada de promesas de beneficios o rendimientos.
Criptomonedas en México: el papel de los exchanges
Los exchanges y otros proveedores de servicios de activos virtuales también tienen responsabilidades en la prevención de operaciones ilícitas.
El especialista explicó que estos proveedores facilitan operaciones como la compra, venta, transferencia y custodia de activos virtuales y que, en México, deben registrarse ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y cumplir obligaciones relacionadas con la prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.
Entre estas obligaciones se encuentran la identificación de clientes, la conservación de documentación y la presentación de avisos a las autoridades cuando se actualizan determinados supuestos y umbrales de operación.
No obstante, el cumplimiento de las plataformas no sustituye la responsabilidad del usuario de conocer qué operación está realizando y hacia quién está enviando sus activos.
“El usuario que está originando las transacciones debe estar plenamente consciente de la transacción que va a realizar, con quién va a realizar esa transacción y por qué concepto”, señaló.
Por ello, una wallet que el usuario no pueda identificar plenamente, una plataforma cuya administración no pueda verificarse o una oferta de rendimientos desproporcionados deben considerarse señales de alerta.
¿Qué necesita México para fortalecer la seguridad cripto?
El crecimiento de las criptomonedas en México plantea un reto que va más allá de la tecnología: generar confianza sin frenar las actividades legítimas del ecosistema.
Para Alvarado Betancourt, la adopción de activos digitales requiere que los usuarios tengan mayor certeza sobre la seguridad de sus recursos, mientras las plataformas fortalecen sus mecanismos para detectar operaciones sospechosas y responder ante posibles fraudes.
En este contexto, el debate sobre las granjas de criptomonedas tampoco debería centrarse únicamente en su existencia, sino en distinguir entre la actividad de minería que contribuye al funcionamiento de determinadas redes blockchain y las conductas ilícitas que puedan realizarse utilizando esa infraestructura.
“Todo lo que mencionas es algo que va generando esta confianza en el sector y que va generando los medios precisamente para que vaya creciendo la industria”, concluyó el especialista.