

El modelo de pensiones en México tendrá un cambio significativo este año, con un recorte en el esquema de retiro que impactará en millones de adultos mayores. Se trata de una medida que tomará el Gobierno federal dada la reducción en el Presupuesto 2026.
Para este año, las autoridades contemplan un gasto cercano a los 2.3 billones de pesos destinado al pago de jubilaciones y esquemas de retiro. Frente a este escenario, analistas señalan que detrás de esta cifra se esconde un ajuste relevante: por primera vez desde 2018, las pensiones contributivas del IMSS y del ISSSTE enfrentarían una reducción real en su presupuesto.

Conoce los detalles del ajuste presupuesta y evita problemas con la etapa de retiro.
¿Qué ajuste hará el Gobierno con las pensiones?
El proyecto de Presupuesto de Egresos prevé que las pensiones contributivas apenas aumenten 0.05% en términos nominales. Esto abarca a todas aquellas financiadas mediante aportaciones de trabajadores y empleadores. Dicho crecimiento resulta insuficiente frente al incremento anual cercano al 3% en el número de jubilados, lo que genera una presión en las finanzas del sistema.
De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), al considerar el efecto de la inflación, el presupuesto del IMSS registraría una contracción real de 2.5%, mientras que el del ISSSTE disminuiría 2.3%.
Se trataría de la primera caída real desde 2018, año a partir del cual estos rubros habían crecido, en promedio, 8.5% anual.
Si bien este ajuste no implica una reducción directa en las pensiones ya otorgadas, limita la capacidad de ambas instituciones para absorber el aumento de beneficiarios y los costos derivados del envejecimiento de la población.
Crecen las pensiones no contributivas en México
Respecto a los programas de pensiones no contributivas administrados por la Secretaría de Bienestar, se prevé que haya un crecimiento conjunto de 13.5%, alcanzando un presupuesto de 619,703 millones de pesos.
El Gobierno destaca el incremento de la Pensión Mujer Bienestar, dirigida a mujeres de entre 60 y 64 años, cuyo presupuesto se elevará 266% y alcanzará una cobertura estimada de tres millones de beneficiarias. A ello se suma un aumento de 5.2% en la Pensión para Adultos Mayores y de 20.8% en el apoyo destinado a personas con discapacidad.
Este reordenamiento presupuestal evidencia una mayor apuesta por programas de carácter universal, mientras que los sistemas contributivos muestran señales de estancamiento.
Pérdida de poder adquisitivo de los pensionados
El principal efecto de esta reducción es la posible pérdida del poder adquisitivo. Las pensiones contributivas requieren ajustes que consideren no solo el crecimiento en el número de beneficiarios, sino también la inflación y el aumento en la esperanza de vida.
Dicha situación genera gestión con las pensiones contributivas, particularmente entre trabajadores que cotizaron durante décadas y perciben un trato desigual frente a los apoyos universales.















