

El gasto público destinado al pago de pensiones aumentó 6.3% real anual entre enero y mayo de 2026, al sumar MXN$ 693,298 millones, frente a los MXN$ 626,331 millones registrados en el mismo periodo de 2025, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
El incremento refleja que, pese a la transición hacia el sistema de cuentas individuales administrado por las Afores, el gobierno federal mantiene una participación relevante en el financiamiento pensionario debido a las obligaciones adquiridas bajo antiguos esquemas y a los apoyos previstos para nuevas generaciones de trabajadores.
Obligaciones pensionarias mantendrán presión sobre las finanzas públicas
La presión del gasto pensionario continuará durante las próximas décadas. En el “Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la situación financiera y los riesgos del Instituto Mexicano del Seguro Social 2025-2026”, el IMSS informó que durante 2025 el gobierno federal le entregó MXN$ 783,346 millones para pensiones en curso de pago.
Estos recursos son destinados principalmente a cubrir las pensiones de trabajadores bajo la Ley del Seguro Social de 1973, régimen previo a la entrada en vigor del sistema de cuentas individuales.
De acuerdo con las proyecciones actuariales del organismo, para 2055 las transferencias federales destinadas a pensiones en curso de pago alcanzarán MXN$ un billón 706,252 millones, lo que refleja el peso que seguirán teniendo estas obligaciones dentro del gasto público.
Las Afores modificaron el sistema, pero no eliminaron el respaldo del Estado
Aunque el sistema de cuentas individuales cambió la forma en que se financian las pensiones de los trabajadores que comenzaron a cotizar bajo el nuevo régimen, el Estado continuará participando en aquellos casos donde sea necesario complementar recursos.
El IMSS prevé que la Federación también destinará recursos para pensiones de la generación Afore cuando los trabajadores requieran apoyos para cumplir con los beneficios establecidos por la legislación.
Así, la transición pensionaria será gradual y mantendrá al gobierno federal como un actor clave en el sistema, mientras enfrenta el reto de atender las obligaciones acumuladas y el crecimiento esperado de la población en edad de retiro.















