

La Reserva Federal (Fed) enfrenta un dilema de política monetaria ante el repunte de los precios energéticos por el conflicto en Medio Oriente, con margen limitado para responder a un choque de oferta que amenaza con presionar la inflación y desacelerar el crecimiento, de acuerdo con Vanguard.
A través de un análisis, la gestora de fondos detalló que el alza en los precios del petróleo y en las primas de riesgo geopolítico se acerca a niveles observados durante la Guerra del Golfo de 1990 y la invasión rusa a Ucrania en 2022, episodios que se caracterizaron por presentar disrupciones prolongadas en el suministro.
Vanguard dice que las restricciones en transporte, seguros y almacenamiento están limitando la capacidad exportadora energética de la región, elevando el riesgo de un shock persistente. Bajo este escenario, se pueden generar presiones estanflacionarias.
“La política monetaria no está diseñada para responder a perturbaciones de oferta”, dijo Josh Hirt, economista senior de Vanguard en EE.UU. “Ambos lados del mandato de la Fed están bajo presión”.
Fed con retraso y riesgos financieros
Ante ello, la firma prevé que la Fed mantenga una postura de cautela. Además, los precios elevados del petróleo podrían retrasar los recortes de tasas, con un solo ajuste previsto para 2026, en línea con las expectativas del mercado.
Hasta ahora, los datos en EE.UU. muestran que la economía se mantiene resiliente, respaldada por consumo, empleo y balances corporativos sólidos; un escenario de precios del petróleo en torno a u$s150 por barril sostenido podría derivar en una recesión si se combina con un endurecimiento significativo de las condiciones financieras.
Pero el impacto sería más severo fuera de EE.UU. Vanguard estima que la eurozona podría perder hasta un punto porcentual de crecimiento si el petróleo alcanza u$s125 por barril y el gas natural 150 euros por megavatio hora, lo que aumentaría el riesgo de recesión.
“El aumento de los precios de la energía podría desencadenar un episodio de estanflación en Europa”, dijo Shaan Raithatha, economista senior de la firma.
Acciones y bonos debilitados
La incertidumbre geopolítica también añade presión a los mercados financieros. Vanguard advierte que acciones y bonos podrían debilitarse simultáneamente, incluso con fundamentos económicos sólidos.
Una eventual desescalada del conflicto y la estabilización de los precios energéticos aliviarían las condiciones financieras. Por ahora, el entorno limita la capacidad de la Fed para actuar sin amplificar los riesgos.
















