El negocio global del Gaming y los juegos de azar se ha convertido en el nuevo blanco de las redes de blanqueo de capitales, operando a través de brechas tecnológicas que desafían los controles tradicionales de cumplimiento.
En este sentido, los casinos y las plataformas de apuestas deportivas concentran los mayores riesgos de lavado de dinero dentro de la industria del gaming y los juegos de azar, mientras que los videojuegos en línea presentan vulnerabilidades relacionadas con el financiamiento al terrorismo, de acuerdo con un análisis de YG Consultores basado en el informe Risks of Gaming and Gambling 2026, del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
El crecimiento de las plataformas digitales y la integración de distintos medios de pago han convertido al sector en un ecosistema global que puede ser aprovechado para mover recursos de origen ilícito.
El análisis de la consultora destaca que esta transformación está marcada por la expansión de plataformas en línea, las operaciones transfronterizas y la incorporación de nuevas alternativas para transferir dinero.
El documento identifica cuatro grandes segmentos: casinos presenciales y en línea, apuestas deportivas, otros juegos de azar no vinculados a casinos y videojuegos en línea, además del mercado ilícito que opera alrededor de estas actividades.
Aunque el lavado de activos representa una amenaza más elevada en los casinos y las apuestas deportivas, el financiamiento al terrorismo está más documentado en los videojuegos en línea por factores sociales y tecnológicos. En contraste, el riesgo de financiamiento de la proliferación se mantiene en niveles muy limitados.
Depósitos sin apuestas y transferencias inusuales, entre las alertas
La diversidad de medios de pago es uno de los principales factores de riesgo identificados por YG Consultores. El uso de efectivo, activos virtuales y monederos electrónicos puede facilitar transacciones anónimas o transfronterizas, especialmente cuando existen controles insuficientes sobre la identidad de los usuarios y el origen de sus recursos.
En este contexto, el análisis advierte que la diversidad de medios de pago puede convertirse en una vulnerabilidad para la industria, al facilitar operaciones que dificultan la identificación de quienes envían o reciben los recursos.
Entre las señales de alerta se encuentran los depósitos seguidos de retiros sin que el cliente realice apuestas, los cambios abruptos en los montos ingresados a una cuenta y las transferencias frecuentes hacia múltiples personas.
También destaca el uso de cuentas de terceros, conocidas como cuentas mula, para mover dinero hacia jurisdicciones de alto riesgo, así como el fraccionamiento de depósitos para evitar los umbrales de reporte y los retiros repetidos por debajo de los límites de identificación.
En las apuestas, las operaciones que no corresponden con el perfil económico del cliente pueden revelar actividades sospechosas. Otros indicadores son las apuestas cubiertas, los acuerdos entre dos o más usuarios en los que uno pierde de manera sistemática y la participación de personas vinculadas al ámbito deportivo en eventos bajo investigación.
La compra de boletos ganadores a terceros, los intentos de soborno al personal y las inconsistencias en la documentación o en el origen de los fondos también forman parte de las alertas identificadas.
Redes sociales y plataformas digitales complican la supervisión
El análisis de YG Consultores señala que los riesgos no se limitan a los movimientos de dinero, sino que también dependen de las características tecnológicas y corporativas de las plataformas.
El registro remoto sin una verificación suficiente de identidad, los cambios de dirección IP que podrían indicar el control indebido de una cuenta y el uso de redes privadas virtuales (VPN) para ocultar la ubicación de los usuarios son algunos de los elementos que pueden dificultar la detección de operaciones sospechosas.
A ello se suman las estructuras corporativas complejas y los esquemas fiduciarios que ocultan al beneficiario final, las marcas blancas sin supervisión y los cambios frecuentes de direcciones web.
Las redes sociales también pueden ser aprovechadas para promover apuestas ilegales, coordinar la manipulación de competencias deportivas, reclutar personas para mover recursos ilícitos y recaudar fondos para grupos extremistas.
Estas vulnerabilidades se agravan cuando existen diferencias entre países en materia de licencias, supervisión y controles, pues los operadores pueden aprovechar las brechas regulatorias para desarrollar actividades en jurisdicciones con menores exigencias.
GAFI recomienda reforzar licencias y cooperación internacional
Ante estos riesgos, el GAFI recomienda mejorar la comprensión de las amenazas bajo un enfoque basado en riesgos, en línea con la Recomendación 1 de sus estándares internacionales.
Entre las medidas propuestas están elevar las exigencias para otorgar licencias, fortalecer la supervisión de los operadores, promover campañas de concientización y mejorar el intercambio de información entre autoridades de distintos países.
El organismo también plantea impulsar asociaciones entre los sectores público y privado para identificar patrones de operaciones sospechosas y adaptar los controles a la evolución tecnológica de las plataformas.
En sus conclusiones, YG Consultores subraya que mitigar estos riesgos requiere una “constante adaptación tecnológica, mayor supervisión transfronteriza y la aplicación rigurosa de estos indicadores por parte de los obligados”.
El reto para la industria consiste en reforzar la verificación de la identidad de los usuarios, revisar el origen de sus recursos y ajustar los mecanismos de vigilancia ante nuevas modalidades de operación.