Una familia de Massanes, un pequeño pueblo de Girona, España, busca recibir a dos voluntarios interesados en vivir durante un tiempo rodeados de naturaleza y colaborar en distintas tareas del día a día.
La familia, compuesta por los padres Mireia y Carles, y sus hijos Oriol, de 13 años, y Aina, de 10, vive en una antigua casa de campo ubicada en medio de un entorno cubierto por árboles, vegetación y bosque.
Su proyecto busca acercarse cada vez más a un estilo de vida sostenible y autosuficiente, basado en el contacto con la naturaleza, el cuidado de la tierra y el aprovechamiento responsable de los recursos.
Voluntarios para vivir en Girona
La propuesta está dirigida a personas interesadas en la vida ecológica y rural que quieran formar parte de las actividades de la familia. Las tareas pueden incluir:
- Cuidado del huerto
- Jardinería
- Mantenimiento del bosque
- Organización de los espacios exteriores
- Recolección de leña
- Limpieza de senderos
- Cuidado de la casa
- Renovación del gallinero
La colaboración contempla aproximadamente 4 o 5 horas de ayuda al día, cinco días a la semana, bajo una dinámica flexible y en un ambiente tranquilo. No es necesario contar con experiencia previa.
La familia busca fomentar el intercambio cultural con sus visitantes. Uno de sus objetivos es mejorar su nivel de inglés y facilitar que sus hijos tengan contacto con el idioma de manera natural. Por ello, valoran especialmente compartir tiempo con los voluntarios, ya sea durante las comidas, en conversaciones cotidianas o mediante otras actividades que permitan intercambiar experiencias y conocimientos.
¿Cómo funciona este voluntariado?
A cambio de la ayuda, los voluntarios podrán alojarse en una cabaña propia dentro de la propiedad y tendrán acceso a alimentos básicos, además de compartir parte de la vida cotidiana de la familia en un ambiente tranquilo y rodeado de naturaleza.
La iniciativa también busca generar un intercambio cultural. Mireia y Carles cuentan que durante sus propios viajes tuvieron la oportunidad de ser recibidos por personas que les abrieron las puertas de sus hogares y ahora quieren devolver esa experiencia. Por eso, valoran especialmente compartir comidas, conversaciones, historias y conocimientos con personas de distintos lugares.
Más que una experiencia de trabajo, la familia plantea el voluntariado como una oportunidad para aprender sobre vida sostenible, conectar con la naturaleza y compartir conocimientos, mientras los visitantes colaboran entre cuatro y cinco horas al día con las actividades del lugar.
Para obtener más información sobre cómo aplicar a esta propuesta de voluntariado, ingresa al sitio web de WorkAway, donde se encuentran los detalles de la publicación.