El crecimiento del comercio exterior mexicano durante 2026 convive con una discusión que podría modificar las condiciones bajo las cuales las empresas acceden al mercado de Estados Unidos. La revisión del T-MEC pone especial atención en las reglas de origen, los aranceles y el contenido asiático, tres factores que podrían alterar la competitividad de distintas industrias mexicanas.
El análisis de Grupo Financiero BASE muestra que las exportaciones mexicanas aumentaron 24.62% durante el primer semestre de 2026. Sin embargo, buena parte de ese crecimiento está concentrado en Estados Unidos y en determinados productos, mientras México incrementó simultáneamente sus compras externas de componentes necesarios para fabricar algunos de esos bienes.
¿Qué son las reglas de origen del T-MEC?
Las reglas de origen determinan cuándo un producto puede considerarse originario de la región y, por lo tanto, acceder a las condiciones preferenciales del tratado. Para las empresas esto implica revisar dónde se fabrican los componentes, qué proporción de los insumos cumple con los criterios establecidos y cómo está estructurada toda la cadena productiva.
El tema adquiere especial relevancia por el crecimiento del sector de equipo de cómputo. BASE señala que las exportaciones de la partida correspondiente aumentaron 177.57% entre enero y mayo de 2026 y explicaron 76.75% del crecimiento de las exportaciones. Al mismo tiempo, las importaciones relacionadas con esa partida avanzaron 220.01%.
¿Por qué preocupa el contenido asiático?
El avance de las exportaciones está acompañado por una fuerte incorporación de insumos provenientes de Asia. Las importaciones de componentes y unidades de proceso central vinculados con la fabricación o ensamblaje de equipo de cómputo crecieron 118.04% y explicaron 60.05% del crecimiento total de las importaciones. Taiwán, Vietnam y Corea del Sur estuvieron entre los principales países asociados a ese incremento.
Esta situación puede convertirse en un punto sensible durante la revisión del tratado. Según BASE, uno de los posibles objetivos de Estados Unidos es limitar el contenido de origen asiático en productos que reciben trato preferencial bajo el T-MEC. De concretarse modificaciones, algunas compañías podrían tener que revisar proveedores, procesos productivos y la composición de sus mercancías para conservar determinados beneficios comerciales.
Los aranceles también representan un factor de riesgo, aunque el efecto varía según la industria. Mientras el equipo de cómputo ha mostrado una carga arancelaria relativamente baja, las exportaciones mexicanas de hierro y acero retrocedieron 38.97% entre enero y mayo, y el sector automotriz registró una caída de 0.47% en el mismo periodo. BASE vincula parte de esta diferencia con las condiciones comerciales y arancelarias aplicadas por Estados Unidos.
¿Cómo pueden prepararse las empresas mexicanas?
Para las áreas de compras, producción y tesorería, la revisión del T-MEC supone analizar cuánto depende el negocio de proveedores externos, qué parte de sus ingresos procede de Estados Unidos y qué costos están denominados en dólares. También resulta necesario contemplar escenarios ante eventuales modificaciones de aranceles o requisitos de contenido regional.
La gestión financiera también puede acompañar la adaptación de las cadenas de suministro. Desde la perspectiva de Banco BASE destacan soluciones de Divisas y Pagos y Coberturas Cambiarias mediante forwards, opciones y swaps para empresas con flujos internacionales. También cuenta con Financiamiento Especializado para necesidades vinculadas con capital de trabajo, importaciones, exportaciones o proyectos de inversión. La pertinencia de cada alternativa depende del ciclo operativo, la capacidad de pago y los objetivos de la compañía.
El reto para México será aprovechar el crecimiento exportador sin depender exclusivamente de cadenas de suministro externas y de un solo mercado. Mientras continúa la revisión del T-MEC, las empresas tienen ante sí la necesidad de conocer con precisión el origen de sus insumos, anticipar posibles cambios regulatorios y evaluar sus riesgos financieros. En un escenario de mayor competencia comercial, esa preparación puede convertirse en una diferencia relevante para mantener el acceso al mercado estadounidense y proteger la rentabilidad.
Los periodos electorales suelen elevar la atención sobre variables como el tipo de cambio, las tasas de interés, la inversión y las expectativas económicas. Para una tesorería empresarial, el objetivo no consiste en anticipar un resultado político, sino en preparar escenarios de liquidez, pagos, financiamiento y exposición cambiaria que permitan mantener la operación ante distintos movimientos del mercado.
Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.