En esta noticia
Nuevo México se convirtió en uno de los estados más estrictos de Estados Unidos en materia de seguridad alimentaria después de emitir una directiva que elimina de forma definitiva el kratom de cualquier alimento o bebida elaborado, preparado o comercializado bajo habilitación estatal.
La medida, firmada por el Departamento de Medio Ambiente (NMED) en diciembre de 2025, responde a una preocupación creciente: la presencia silenciosa de una hierba psicoactiva en productos que los consumidores ingerían sin saberlo.
Nuevo México declara la guerra al kratom: prohibición total y riesgo de sanciones penales
El kratom —extraído de las hojas del árbol Mitragyna speciosa, originario de las selvas tropicales del sudeste asiático— lleva años generando controversia en el mundo occidental.
Sus defensores lo presentan como un remedio natural para el dolor y la ansiedad; sus detractores, entre ellos la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA), lo señalan como una sustancia con efectos psicoactivos y riesgos documentados para la salud.
Lo que diferencia esta vez la situación en Nuevo México es la contundencia de la respuesta: no solo se prohíbe su uso, sino que se advierte que continuar vendiéndolo puede derivar en acciones penales.
El kratom ya no tiene lugar en la cadena alimentaria
La directiva del Departamento de Medio Ambiente de Nuevo México es clara: todo alimento o bebida que contenga kratom será clasificado automáticamente como producto adulterado. Esto significa que cualquier establecimiento con permiso estatal de elaboración o venta de comida —bares, cafeterías, restaurantes, tiendas de productos naturales— tiene la obligación inmediata de retirar el kratom de sus recetas y desechar los inventarios existentes.
Funcionarios del NMED y del Departamento de Salud del estado coincidieron en señalar que su principal responsabilidad es proteger a los residentes, especialmente a los grupos más vulnerables: jóvenes, adultos mayores y personas con condiciones de salud preexistentes.
La FDA ya lo había señalado como inseguro: ahora el estado lo hizo oficial
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos nunca aprobó al kratom como ingrediente. Por el contrario, lo clasifica —junto con su compuesto psicoactivo principal, la 7-hidroximitraginina— como un aditivo alimentario inseguro bajo la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos. Esta postura federal, sin embargo, no se había traducido automáticamente en restricciones estatales claras en todos los territorios del país.
Nuevo México tomó ese posicionamiento como base jurídica para su propia normativa y fue más lejos: lo convirtió en una herramienta de cumplimiento activo con consecuencias reales.
Los efectos adversos documentados en la literatura médica y recogidos en el comunicado oficial son variados y pueden ser severos: náuseas, vómitos, daño hepático, temblores, episodios de confusión y convulsiones. En casos de uso prolongado o en combinación con otras sustancias, los riesgos se multiplican.
Para más información sobre su consumo, se puede ingresar a nccih.nih.gov/health/kratom/.
Vender kratom en comidas puede terminar en la Justicia
Las autoridades de Nuevo México dejaron en claro que el incumplimiento no será tratado como una infracción administrativa menor. Los establecimientos que continúen usando kratom en alimentos o bebidas podrán enfrentar acciones de cumplimiento que, en los casos más graves, incluyen procesos penales.
Es importante aclarar los alcances de la prohibición: la directiva no criminaliza la posesión ni la venta de kratom en todas sus formas. El kratom continúa siendo legal en Nuevo México cuando se comercializa fuera del circuito alimentario habilitado, es decir, en presentaciones como cápsulas o polvos vendidos en comercios sin permiso de servicio de alimentos. La línea que trazó el estado es específica: el kratom no puede ingresar a la cadena alimentaria regulada.