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Poner vinagre blanco en las bisagras de una puerta es un truco casero que algunas personas utilizan como parte de la limpieza y el mantenimiento de estos herrajes. Su principal utilidad está relacionada con la suciedad y el óxido superficial que pueden acumularse en las piezas metálicas.

El vinagre blanco contiene ácido acético, un compuesto que puede ayudar a aflojar determinados residuos y depósitos. Por eso, puede utilizarse para tratar una bisagra que presenta restos de suciedad u oxidación leve.

Sin embargo, hay una diferencia importante entre limpiar una bisagra y lubricarla. El vinagre no reemplaza a un lubricante específico para reducir la fricción del mecanismo. Para solucionar un chirrido, las recomendaciones de mantenimiento apuntan a limpiar primero la pieza y después aplicar un producto lubricante adecuado.

¿Para qué sirve el vinagre blanco en las bisagras?

Una de sus posibles aplicaciones es ayudar a remover óxido superficial. Para ello, puede aplicarse sobre la zona metálica y posteriormente retirar los restos con un paño o cepillo. Una vez terminada la limpieza, es importante secar completamente la pieza, especialmente antes de colocar algún lubricante.

 El vinagre no reemplaza a un lubricante específico para reducir la fricción del mecanismo.
El vinagre no reemplaza a un lubricante específico para reducir la fricción del mecanismo.Fuente: El Cronista.

También puede servir como apoyo para retirar suciedad adherida. En estos casos, el objetivo es dejar la superficie limpia para facilitar el mantenimiento posterior, no utilizar el vinagre como solución permanente para una bisagra que rechina.

¿El vinagre elimina el chirrido de la puerta?

Si el problema es un ruido al abrir o cerrar la puerta, la limpieza puede ser un primer paso cuando existe suciedad acumulada. No obstante, para reducir la fricción del mecanismo se recomienda utilizar un lubricante específico para bisagras, aplicado en el eje o pasador.

Por eso, colocar vinagre blanco puede tener sentido cuando se busca limpiar una bisagra con suciedad u óxido superficial, pero no debe confundirse con el proceso de lubricación.

Además, conviene evitar empapar la puerta o dejar humedad acumulada en las uniones. Una vez realizada la limpieza, secar bien la bisagra ayuda a dejarla preparada para el siguiente paso del mantenimiento.