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En internet circulan desde hace años distintos trucos caseros que prometen mejorar la señal del WiFi sin gastar dinero. Uno de los más repetidos sostiene que colocar una moneda sobre el router permite aumentar la cobertura y hacer que la conexión llegue con más fuerza a determinados ambientes de la casa.

La explicación que suele acompañar este consejo afirma que el metal refleja las ondas de radio y que, al apoyar una moneda sobre el equipo, la señal se “rebota” hacia una zona específica del hogar. Sin embargo, esa teoría no tiene respaldo práctico y los especialistas coinciden en que ese objeto no produce una mejora apreciable.

Por qué poner una moneda sobre el router no mejora la señal del WiFi

Aunque los metales pueden reflejar las ondas de radio, una moneda tiene un tamaño demasiado pequeño para modificar de forma útil la propagación de la señal inalámbrica. El WiFi se distribuye desde las antenas en distintas direcciones y un objeto de esas dimensiones no alcanza para redirigir la cobertura de manera significativa.

Para alterar el recorrido de la señal haría falta una superficie metálica mucho mayor y con una forma adecuada. Por ese motivo, una moneda apoyada sobre la carcasa del router no funciona como un “espejo” que envía el WiFi hacia otra habitación.

Una moneda apoyada sobre la carcasa del router no funciona como un “espejo” que envía el WiFi hacia otra habitación.

Además, colocar objetos sobre el equipo incluso puede resultar contraproducente. Un elemento metálico apoyado directamente sobre la carcasa puede afectar levemente el funcionamiento de las antenas y generar pequeñas interferencias.

También existe otro problema: si el objeto obstruye las rejillas de ventilación, el router puede calentarse más de lo normal. El sobrecalentamiento reduce el rendimiento del equipo y, con el tiempo, puede acortar su vida útil. Por eso, la recomendación más sencilla es mantener la parte superior del router completamente despejada.

Qué sí ayuda a mejorar la cobertura del WiFi en una casa

Existe un truco relacionado con el papel de aluminio que tiene cierta base física, aunque suele malinterpretarse. Una lámina curva colocada detrás de las antenas puede redirigir parte de la señal hacia una zona determinada, pero no la amplifica ni crea más potencia. Al concentrar la cobertura en un sector, es posible que otras habitaciones reciban una señal más débil.

Si el objetivo es conseguir una mejor conexión, estas son las medidas que realmente pueden marcar la diferencia:

  • Ubicar el router en un lugar central de la vivienda para distribuir la señal de forma más uniforme.
  • Colocarlo a una altura media, aproximadamente entre 1 y 1,5 metros, evitando apoyarlo directamente en el piso.
  • Mantenerlo despejado, sin muebles, armarios ni objetos que bloqueen la propagación de las ondas.
  • Orientar las antenas en distintas posiciones, por ejemplo una vertical y otra horizontal, para favorecer la cobertura en diferentes dispositivos.
  • Alejarlo del microondas, televisores y otros aparatos electrónicos que puedan generar interferencias.
  • Evitar instalarlo cerca de grandes superficies metálicas, espejos, puertas reforzadas o paredes de hormigón, ya que estos materiales atenúan la señal.
  • Si la vivienda es muy grande o tiene muchas paredes, considerar un repetidor WiFi o un sistema mesh, que ayudan a distribuir la conexión de manera más uniforme.