En esta noticia

Llegar a los 70 años con una buena movilidad no depende únicamente de la edad o de la genética. Para el traumatólogo Óscar Ares, parte de la capacidad física que una persona tendrá durante la vejez comienza a construirse décadas antes.

El especialista sostiene que caminar es una actividad beneficiosa, pero que por sí sola no alcanza para preservar la fuerza necesaria para mantener la independencia. Por eso, considera fundamental incorporar el trabajo muscular a la rutina antes de llegar a la tercera edad.

El especialista advierte que caminar todos los días no es suficiente para conservar la capacidad física durante la vejez. Recomienda incorporar ejercicios de fuerza desde los 50 años para proteger la masa muscular, los huesos y la autonomía.

Por qué caminar no alcanza para llegar bien a los 70 años de edad

Caminar entre 8.000 y 10.000 pasos al día se convirtió en una recomendación habitual para mantenerse activo. Sin embargo, Ares advierte que cumplir con esa cantidad de pasos no garantiza conservar una musculatura adecuada con el paso de los años.

El especialista considera que caminar debe formar parte de una vida activa, pero necesita complementarse con ejercicios que estimulen directamente los músculos. La diferencia resulta importante porque la fuerza interviene en numerosas actividades cotidianas.

Levantarse de una silla, subir escaleras, cargar objetos o recuperar el equilibrio después de un tropiezo son acciones que requieren fuerza muscular. Mantener esa capacidad permite afrontar la vida diaria con mayor autonomía a medida que avanza la edad.

Además, el contexto actual favorece cada vez más el sedentarismo. Las jornadas laborales sentadas y la menor actividad física cotidiana hacen que la musculatura reciba menos estímulos que en generaciones anteriores.

El trabajo de fuerza debe comenzar antes de esta edad

Para Ares, la preparación para una vejez activa no debería comenzar cuando aparecen las primeras limitaciones físicas. Su recomendación es incorporar el entrenamiento de fuerza desde los 50 años, con el objetivo de conservar una buena base muscular durante las décadas siguientes.

El ejercicio de fuerza no tiene como único propósito aumentar el tamaño de los músculos. También ayuda a conservar capacidades necesarias para desenvolverse de manera independiente y supone un estímulo para los huesos.

Esta estrategia puede ser especialmente relevante para las mujeres durante la etapa cercana a la menopausia. Según el traumatólogo, los cambios hormonales propios de este periodo pueden favorecer una pérdida progresiva de masa ósea y aumentar el riesgo de osteoporosis y fracturas con el paso del tiempo.

Por eso, mantener una musculatura fuerte y activa forma parte de una estrategia de prevención a largo plazo. La idea central del especialista es que la movilidad de los 70 se empieza a trabajar mucho antes.

La masa muscular también protege la autonomía

El envejecimiento suele estar acompañado por una pérdida progresiva de masa y fuerza muscular. Frente a este proceso, mantener una actividad física regular permite conservar mejor las capacidades necesarias para realizar tareas cotidianas sin depender de otras personas.

Ares plantea que las personas que llegan actualmente a los 70 años tienen expectativas diferentes a las de generaciones anteriores. Ya no se trata solamente de permanecer físicamente activo, sino de poder viajar, caminar, practicar actividades y mantener una vida independiente.

En este sentido, el ejercicio de fuerza se convierte en una herramienta para preservar la movilidad a largo plazo. No se trata únicamente de una cuestión estética, sino de conservar funciones que pueden marcar la diferencia entre necesitar ayuda o poder desenvolverse por cuenta propia.

La recomendación del traumatólogo apunta, en definitiva, a anticiparse al deterioro físico. Empezar a trabajar los músculos desde los 50 años puede contribuir a llegar a los 70 con mayor fuerza, movilidad y autonomía.