La Ciudad de México mantiene vigente el sistema de sanciones para conductores que acumulen infracciones de tránsito y que, según la gravedad o la cantidad de faltas registradas, pueden enfrentar medidas como la suspensión temporal o la cancelación de la licencia de conducir.
Las autoridades establecen que las sanciones no dependen únicamente del pago de las multas económicas, ya que el historial del conductor también puede generar puntos de penalización. Por ese motivo, una persona puede haber pagado una infracción y aun así conservar los puntos acumulados en su registro.
El objetivo de este sistema es reforzar la seguridad vial y reducir conductas de riesgo entre los automovilistas, especialmente aquellas relacionadas con infracciones repetidas o faltas consideradas graves dentro de la normativa de movilidad.
Cuándo pueden cancelar la licencia de conducir por acumulación de infracciones
De acuerdo con el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México, la licencia puede ser cancelada cuando un conductor acumula 12 puntos de penalización derivados de las infracciones registradas por la autoridad correspondiente.
Cada falta cometida puede sumar una cantidad determinada de puntos, según el tipo de infracción. En caso de que una boleta sea anulada, los puntos asociados a esa sanción también pueden ser retirados del historial del conductor.
Es importante destacar que el sistema de puntos de penalización funciona de manera independiente al pago de las multas. Es decir, pagar una sanción económica no elimina automáticamente los puntos acumulados ni evita que se alcance el límite establecido para una posible cancelación.
Además de la cancelación por acumulación de puntos, la normativa contempla otros escenarios en los que una licencia puede ser suspendida o anulada debido a la gravedad de la conducta del conductor.
Cuáles son las infracciones que pueden provocar la suspensión o cancelación de la licencia
La Ley de Movilidad de la Ciudad de México establece que una licencia puede ser suspendida temporalmente por un periodo de seis meses hasta tres años cuando se presentan determinadas situaciones.
Entre las causas de suspensión se encuentra la acumulación de tres infracciones a la Ley de Movilidad o sus reglamentos durante un año, así como provocar daños a terceros o a sus bienes sin realizar la reparación correspondiente.
También existen sanciones relacionadas con la conducción bajo los efectos del alcohol. En estos casos, la suspensión puede incluir medidas adicionales, como la obligación de cumplir con un tratamiento contra las adicciones cuando así lo determine la autoridad competente.
La cancelación definitiva de la licencia puede aplicarse en situaciones más graves, como conducir bajo los efectos de estupefacientes u otras sustancias tóxicas, haber recibido dos suspensiones de licencia, presentar documentos falsos durante un trámite o cuando una autoridad determine que un hecho de tránsito constituye un delito.
También puede perderse el derecho a obtener nuevamente la licencia cuando un conductor provoca daños graves por negligencia o imprudencia, como lesiones severas o fallecimientos derivados de un accidente vial.
Aunque algunos documentos, como la licencia permanente, tienen una vigencia indefinida, esto no significa que sean intocables. La normativa permite que puedan ser revocados cuando el titular incurre en faltas graves o acumula sanciones establecidas por la autoridad de movilidad.