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La esponja de cocina puede acumular una gran cantidad de microorganismos debido a su estructura porosa, la humedad y el contacto frecuente con restos de alimentos y superficies.

Para qué sirve meter la esponja de cocina en el microondas

El tratamiento con microondas aparece en el estudio como uno de los métodos de higienización que ya habían sido analizados por investigaciones anteriores.

El estudio que analiza concretamente el microondas es Sharma, Eastridge y Mudd (2009), “Effective household disinfection methods of kitchen sponges”, publicado en Food Control 20: 310–313 y hecho en el Servicio de Investigación Agrícola del USDA.

Los investigadores sumergieron esponjas de cocina durante 48 horas en una solución de carne picada y medio de cultivo, hasta alcanzar unos 20 millones de microorganismos por esponja. Luego aplicaron distintos tratamientos: lavandina al 10%, jugo de limón, agua desionizada, un minuto en microondas a máxima potencia o un ciclo de lavavajillas.

El microondas eliminó el 99,99999% de las bacterias y el lavavajillas, el 99,9998%. Ambos métodos también redujeron levaduras y mohos a menos del 1%, por lo que los autores los señalaron como los más eficaces entre los evaluados.

Qué encontraron los científicos en las esponjas

Otro análisis de la revista científica Scientific Reports analizó el microbioma bacteriano de esponjas utilizadas en hogares y encontró una importante diversidad de microorganismos. En ese trabajo identificó una comunidad bacteriana amplia. Los investigadores encontraron 362 grupos bacterianos después de aplicar los filtros utilizados en el estudio y observaron una concentración especialmente elevada de bacterias en determinadas zonas de las esponjas.

Las observaciones mediante microscopía mostraron que las bacterias se concentraban especialmente en las cavidades internas y las superficies del material. En algunos puntos muy colonizados se alcanzaron densidades locales de hasta 5,4 × 10¹⁰ células bacterianas por centímetro cúbico de tejido de la esponja.

Las observaciones mediante microscopía mostraron que las bacterias se concentraban especialmente en las cavidades internas y las superficies del material.

Entre los microorganismos más abundantes aparecieron bacterias relacionadas con los géneros Acinetobacter, Moraxella y Chryseobacterium. Los autores aclararon que la relación genética con determinadas especies consideradas de riesgo no permite, por sí sola, afirmar que las bacterias encontradas fueran patógenas.