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Carlos Slim, el magnate que cimentó su fortuna comprando empresas en crisis durante la devaluación de 1982, lo ha vuelto a hacer. Su capacidad para detectar el valor oculto en infraestructuras básicas le permitió entender que las telecomunicaciones no eran solo teléfonos, sino el sistema nervioso del progreso global.

Hoy, en pleno 2026, la Inteligencia Artificial está reconfigurado el tablero laboral, validando la tesis que Carlos Slim sostenía años atrás. No se trataba solo de tecnología, sino de bienestar y accesibilidad. Su visión de una conectividad total es ahora el soporte vital de una economía que ya no distingue entre lo físico y lo digital.

Carlos Slim desea que se supriman las pensiones del Bienestar y el IMSS en México: afirma que los jubilados deben continuar laborando (foto: archivo).

El empresario mexicano siempre supo que la clave del éxito reside en la adaptación constante. Mientras otros temían al cambio, él preparaba el terreno mediante la capacitación masiva.

“Estamos hablando de la Inteligencia Artificial. Estos cambios se me hacen facilitos”, declaraba con su característico pragmatismo, restando peso a la histeria tecnológica.

La conectividad como el nuevo estándar de supervivencia

Para Carlos Slim, las telecomunicaciones son la base del cambio de era. No es una simple mejora técnica, sino una transformación de todas las actividades humanas. En su filosofía, quien no logre conectar con el usuario de manera eficiente y multiplataforma, simplemente dejará de existir en el mercado actual.

Esta “premonición” se materializó en su insistencia por el diseño responsivo y la adaptabilidad digital. Al entender que el mundo navegaría desde la palma de la mano, Slim anticipó que la infraestructura técnica debía ser flexible. Hoy, las empresas que sobreviven son aquellas que integraron esta agilidad en su ADN.

Fallo histórico de la SCJN contra Carlos Slim: el magnate deberá pagar un fortuna a dos de sus empleados (foto: archivo).

El factor humano en la era de la IA

La visión del millonario Slim nunca fue sustituir al hombre, sino potenciarlo. Su apuesta por la educación técnica gratuita buscaba que el trabajador fuera el arquitecto de estas redes. “El futuro no será hombre vs. máquina, sino profesionales que trabajan con máquinas contra quienes no lo hacen”, afirman los expertos actuales.

El trabajo que sobrevive es aquel que combina la disciplina técnica con la sensibilidad humana. Carlos Slim visualizó que el conocimiento debe ser dinámico: estudiar al propio ritmo y según el itinerario personal. Esta flexibilidad educativa es hoy la única garantía de empleabilidad en un entorno laboral que se reinventa cada mañana.

Carlos Slim lo había dicho

Las carreras del boom: el mapa del futuro profesional

El horizonte profesional que Slim vislumbró hoy se traduce en roles críticos que sostienen la economía global. Estos perfiles no solo operan tecnología, sino que diseñan la interacción entre la sociedad y los sistemas inteligentes.

  • Ingeniero en IA y Machine Learning: Diseñan los cerebros detrás de la automatización.
  • Especialista en Ciberseguridad: Protectores de la integridad en la red nerviosa global.
  • Desarrollador Web Full Stack + IA: Creadores de interfaces adaptables y predictivas.
  • Analista de Datos Predictivos: Traducen el caos de información en estrategias de negocio.
  • Diseñador de UX/UI para Agentes Autónomos: Optimizan la relación humano-máquina.
  • Arquitecto de Entornos Cloud: Gestionan la infraestructura donde vive la inteligencia colectiva.

Estas carreras representan el éxito de una visión que priorizó la inversión en plataformas y digitalización. Quienes eligieron capacitarse en estos oficios técnicos hoy lideran un mercado que ya no pide títulos estáticos, sino habilidades prácticas y adaptabilidad absoluta ante un cambio que Slim ya veía venir.

Este video es relevante porque muestra a Carlos Slim en un simposio internacional de la UIT, donde expone de manera directa su visión sobre el acceso universal a las tecnologías de la información y la importancia de la inversión privada para el progreso social.