

Un grupo de estudiantes del Tecnológico de Estudios Superiores de San Felipe del Progreso (TESSFP) obtuvo una patente otorgada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) por el desarrollo de una bicicleta plegable capaz de transformarse en un carrito de carga.
La patente tendrá una vigencia de 20 años y reconoce un proyecto que busca ofrecer una alternativa práctica para el transporte personal y de mercancías ligeras mediante un sistema diseñado para ahorrar espacio y facilitar su uso en distintos entornos.
Así funciona la bicicleta plegable
El prototipo incorpora un mecanismo de plegado integrado por barras telescópicas y sistemas de seguridad instalados en el marco, el manubrio y el asiento.

También incluye un dispositivo de acoplamiento rápido que permite modificar la posición de la rueda trasera para convertir la bicicleta en la estructura base de un carrito de carga, al que puede añadirse un contenedor o una mochila equipada con tirantes.
La propuesta está orientada a utilizar un mismo vehículo para dos funciones:
- movilidad personal
- transporte de objetos.
Un proyecto desarrollado por estudiantes del TESSFP
El diseño fue creado por Alexis Eduardo Garcés González y Alessandro Cazares González, estudiantes de Ingeniería Civil; Viviana Polo Garduño y Luis Irisson Hernández Rosales, de Ingeniería en Informática; e Itzel Sánchez González, alumna de Ingeniería en Energías Renovables.
Los jóvenes desarrollaron el prototipo con asesoría académica dentro del Tecnológico de Estudios Superiores de San Felipe del Progreso y contaron con el acompañamiento de los docentes Jesús Alberto García Rojas y Adán Jiménez Montoya.
La participación de estudiantes de distintas disciplinas permitió integrar conocimientos relacionados con diseño estructural, funcionalidad mecánica y optimización de recursos.
La patente reconoce el desarrollo tecnológico
La obtención de la patente representa un reconocimiento al trabajo de investigación y desarrollo tecnológico realizado en esta institución de educación superior ubicada en el norte del Estado de México.

Además de brindar protección legal al invento durante 20 años, el registro abre la posibilidad de que el proyecto evolucione hacia futuras aplicaciones comerciales o de movilidad sustentable.













