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Durante años, tener una casa propia parecía un objetivo difícil de alcanzar para Jaime Reyes Curiel. A sus 53 años, comprar una vivienda o dejar de pagar renta no parecía una posibilidad cercana. Sin embargo, una oportunidad vinculada al Programa de Vivienda para el Bienestar cambió su situación y le permitió acceder a un hogar propio en Cancún, Benito Juárez, Quintana Roo.

La historia fue compartida por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), que presentó el caso de Jaime como uno de los beneficiarios del programa impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Para él, el proceso representó mucho más que conseguir un crédito: significó dejar atrás la incertidumbre de rentar y comenzar a construir un patrimonio para él y su familia.

El correo electrónico se convirtió en el primer paso de un proceso que, según su testimonio, terminó siendo mucho más sencillo de lo que esperaba.Captura pantalla video Infonavit.

Jaime tenía 53 años cuando recibió la oportunidad de tener una casa propia

Jaime cuenta que durante mucho tiempo veía complicado comprar una vivienda. La posibilidad de tener un hogar propio parecía alejarse, especialmente por los costos que implicaba adquirir una propiedad.

“La verdad, ni me imagina yo tener alguna casa que es la vivienda que tengo ahorita y se me hacía difícil comprar o andar rentando. Mi nombre es Jaime Reyes Curiel, tengo 53 años. Me llegó un correo electrónico donde yo podía solicitar mi vivienda y fui a solicitar mi casa”, relató.

El correo electrónico se convirtió en el primer paso de un proceso que, según su testimonio, terminó siendo mucho más sencillo de lo que esperaba.

Jaime acudió a realizar el trámite y presentó la documentación que le solicitaron. Poco después recibió la noticia que llevaba años esperando.

“Fue sencillo, fue rápido. Lleve los papeles que me pidieron. ¡Me quedé hecho cuadros! Voy a tener mi vivienda y voy a pagar menos que la renta que pagaba antes”, contó.

La posibilidad de pagar menos que la renta que anteriormente destinaba a una vivienda fue uno de los aspectos que más impactaron al beneficiario.

Solo tuvo que cumplir tres condiciones para solicitar la vivienda.Captura pantalla video Infonavit.

Solo tuvo que cumplir tres condiciones para solicitar la vivienda

Una de las dudas que Jaime tenía estaba relacionada con su edad. A los 53 años, pensaba que podía ser un obstáculo para acceder a una vivienda.

Sin embargo, su experiencia terminó demostrando lo contrario. De acuerdo con su testimonio, el acceso estuvo relacionado con tres condiciones que debía cumplir como trabajador.

“Me pidieron tres condiciones: Tener una antigüedad de por lo menos 6 meses en mi trabajo. Ganar entre 1 y 2 salarios mínimos. No tener ningún crédito hipotecario con Infonavit”, explicó.

Estas fueron las condiciones que Jaime identificó como parte del proceso que le permitió acceder al beneficio.

El Programa de Vivienda para el Bienestar está dirigido a trabajadores que perciben entre uno y dos salarios mínimos, con el objetivo de facilitar el acceso a una vivienda para sectores que pueden encontrar mayores dificultades para adquirir un inmueble por las vías tradicionales.

El cambio no fue solamente tener una casa: ahora vive con menos preocupaciones

Después de conseguir su vivienda, Jaime también destacó la ubicación del inmueble. Para él, contar con servicios y diferentes opciones de transporte hizo que el nuevo hogar se adaptara a sus necesidades.

Me gustó porque está centrico, hay muchas rutas y el lugar está muy agradable, la verdad. Me siento diferente, me siento con menos preocupaciones, más tranquilo”, señaló.

La vivienda se encuentra en Cancún, Benito Juárez, Quintana Roo, y forma parte de las acciones del Programa de Vivienda para el Bienestar.

El cambio, según Jaime, no se limita a contar con cuatro paredes. Tener un espacio propio modificó la manera en la que enfrenta su vida cotidiana y le permitió pensar en el futuro con mayor tranquilidad.

“Me pidieron tres condiciones: Tener una antigüedad de por lo menos 6 meses en mi trabajo. Ganar entre 1 y 2 salarios mínimos. No tener ningún crédito hipotecario con Infonavit”,Captura pantalla video Infonavit.

A los 53 años, Jaime decidió insistir hasta conseguir su vivienda

La edad fue uno de los principales temores que tuvo durante el proceso. Jaime sabía que algunas personas podían pensar que después de cierta edad ya no era posible acceder a una vivienda.

Su experiencia, sin embargo, terminó siendo distinta.

Mucha gente dice que por la edad no te van a dar vivienda pero con la lucha que hice, yo me moví y me moví hasta que logré hacer lo que yo quería y gracias a Dios tengo la vivienda ya”, relató.

Su historia también está marcada por la perseverancia. En lugar de asumir que la edad sería una barrera definitiva, decidió acercarse al Infonavit y realizar las gestiones necesarias.

Por eso, ahora utiliza su experiencia para invitar a otros trabajadores a buscar información y conocer las opciones disponibles.

“Yo los invito a que sigan luchando por lo que quieren y que se den su vuelta al Infonavit y lo van a lograr, no importa la edad o lo que diga la gente; si se acercan al Infonavit van a tener lo que quieren”, afirmó.

El mensaje de Jaime para quienes todavía pagan renta

Para Jaime, el acceso a una vivienda representa la oportunidad de dejar atrás una preocupación que lo acompañó durante años. Ahora cuenta con un hogar propio y un patrimonio que puede construir junto con su familia.

Su caso fue presentado por Infonavit como un ejemplo de los beneficiarios del Programa de Vivienda para el Bienestar, una estrategia que busca ampliar el acceso a viviendas para trabajadores con ingresos de entre uno y dos salarios mínimos.

La historia de Jaime también tiene un componente personal. Después de años de pensar que comprar una casa estaba fuera de su alcance, recibió una oportunidad que, según cuenta, cambió su perspectiva.

Y quiso agradecer directamente a quien encabeza el Gobierno de México: “Presidenta, Claudia Sheinbaum, muchas gracias por el apoyo que nos ha dado y la verdad, estamos muy agradecidos con usted”.

A sus 53 años, Jaime pasó de pensar que tener una vivienda propia era demasiado difícil a abrir la puerta de su propia casa. Su mensaje, después de conseguirla, es claro: la edad no fue el límite que alguna vez creyó.