La eliminación Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) abrió una ventana crítica de hasta 48 horas en la que, coinciden analistas, no necesariamente habrá una guerra abierta, sino señales para medir cohesión, mando y capacidad de respuesta.
Un análisis de la consultora en seguridad Strategic Affairs sostiene que el escenario más probable (60–70%) es una “fase de demostración de fuerza basada en caos localizado más que en una interrupción total del territorio”, mediante “narcobloqueos intermitentes, incendios selectivos y disrupciones focalizadas” en corredores sensibles como Guadalajara, Puerto Vallarta y el eje hacia Manzanillo.
El objetivo inmediato sería “confirmar que la estructura criminal se mantiene operativa” y evitar “vacíos de mando”, mientras el componente psicológico busca “provocar terror en la población”.
El mismo documento advierte un riesgo adicional: el salto hacia “acciones simbólicas contra objetivos representativos”, incluyendo emboscadas o un evento de alto impacto en un puerto estratégico como Manzanillo, por donde se manejan 4 de 10 contenedores que pasan por México.
De materializarse, implicaría que “ya habría un mando interino con capacidad de conducción”.
Fragmentación o reacomodo
Para el corto y mediano plazo, los expertos manejan tres rutas:
- Fragmentación interna. Si no emerge un sucesor visible en 48 horas, podrían activarse disputas por activos estratégicos (rutas, laboratorios, puertos), con violencia más focalizada y menos mediática;
- Reacomodo externo. El Cártel de Sinaloa podría aprovechar el momento para penetrar territorios mediante señales graduales, no incursiones masivas, con cambios en patrones de violencia en Colima, Zacatecas o Guanajuato.
- Volatilidad regional ampliada. La persistencia de bloqueos fuera del teatro inmediato —por ejemplo en Tamaulipas— sería, según Strategic Affairs, el indicador más sensible de coordinación de alcance nacional.
La variable crítica: sucesión
La clave es si aparece un liderazgo claro. Strategic Affairs subraya que si surge “un video con un mando visible” y “una línea de órdenes coordinada”, habría cohesión temporal. Si no, el riesgo de fragmentación aumenta.
El Estado, por su parte, prioriza “control narrativo” y despliegue visible —encabezado por Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Guardia Nacional— para contener efectos secundarios: turismo, logística del Pacífico y percepción de estabilidad.
La conclusión de los especialistas es sobria: la caída del líder no equivale a la desarticulación inmediata. Las próximas horas dirán si el CJNG transita hacia cohesión bajo nuevo mando o hacia una fragmentación con violencia regionalizada.
Quiénes “suenan” para reemplazar a “El Mencho”
De acuerdo con un análisis de InsighCrime, el escenario de sucesión en el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) abre la puerta a una etapa de alta volatilidad ya que debido al tamaño y la expansión territorial del grupo, existe una fuerte probabilidad de fragmentación interna y de una disputa violenta por el liderazgo tras la muerte de Oseguera Cervantes.
Hasta ahora no está claro, dice el reporte, si el líder logró establecer una línea de sucesión definida, lo que incrementa el riesgo de choques entre facciones regionales con peso propio dentro de la organización.
Entre los posibles relevos destaca Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, hijastro de El Mencho e hijo de Rosalinda González Valencia, quien tuvo un rol clave en la estructura financiera del grupo.
También figuran mandos regionales como Audias Flores Silva (“El Jardinero”) y Ricardo Ruíz Velasco (“Doble R”), además de otros operadores estratégicos vinculados al control territorial, el robo de combustible y la logística de precursores químicos.
La definición —o no— de un liderazgo claro marcará si el CJNG logra mantener cohesión o si entra en una fase de disputas internas con impactos directos en los niveles de violencia en distintas regiones del país, dice el reporte.