

Cada 20 de julio se conmemora el Día Internacional del Ajedrez, una fecha que reconoce a uno de los juegos de estrategia más antiguos del mundo y que, además de su valor deportivo y cultural, ha despertado el interés de la comunidad científica por sus posibles beneficios para la salud cerebral.
Diversas investigaciones y publicaciones académicas coinciden en que jugar ajedrez estimula la memoria, la atención, el razonamiento, la planificación y la resolución de problemas. Aunque la evidencia científica todavía no permite afirmar que prevenga o trate el alzhéimer de forma directa, sí apunta a que puede formar parte de las actividades cognitivas que ayudan a mantener el cerebro activo durante el envejecimiento e incluso contribuir a retrasar el deterioro cognitivo en algunas personas.

¿Por qué el ajedrez podría ayudar frente al deterioro cognitivo?
Una revisión científica publicada con información recopilada por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) analizó más de una veintena de investigaciones sobre el papel del ajedrez en personas con demencia y enfermedad de Alzheimer. La principal conclusión es que el ajedrez podría actuar como un factor protector gracias a la estimulación cognitiva que genera, aunque los propios autores aclaran que todavía hacen falta estudios de mayor calidad para demostrar una relación causal.
Los investigadores explican que el ajedrez pone en funcionamiento diversas áreas del cerebro al mismo tiempo, fortaleciendo la llamada reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para compensar los cambios asociados con el envejecimiento o las enfermedades neurodegenerativas.

Entre los beneficios que se han observado se encuentran:
- Estimula la memoria de corto y largo plazo.
- Favorece el razonamiento lógico y el pensamiento estratégico.
- Fortalece la capacidad para resolver problemas.
- Mejora la concentración y la atención sostenida.
- Ejercita las habilidades visoespaciales.
- Promueve el autocontrol y la toma de decisiones.
- Ayuda a mantener activas distintas redes neuronales.
Uno de los estudios citados en la revisión encontró que las personas mayores que practicaban actividades de ocio intelectualmente estimulantes, como el ajedrez, tenían una menor probabilidad de desarrollar signos de demencia en comparación con quienes rara vez realizaban este tipo de actividades. Otras investigaciones también sugieren que mantener una vida mentalmente activa puede retrasar la aparición de los síntomas relacionados con el deterioro cognitivo.
Lo que dice la evidencia sobre el alzhéimer
Los especialistas subrayan que el ajedrez no es un tratamiento ni una cura para el alzhéimer, pero sí puede formar parte de un conjunto de hábitos saludables destinados a preservar las funciones cerebrales. La revisión científica destaca que existe evidencia indirecta de sus beneficios, especialmente por la forma en que estimula procesos como el aprendizaje, la memoria y las funciones ejecutivas, aunque reconoce que los ensayos clínicos disponibles siguen siendo limitados.
Algunos estudios incluso han observado que juegos de estrategia similares, como el Go, tradicional en Asia, mejoran la calidad de vida y favorecen habilidades cognitivas en personas con enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, los autores insisten en que se necesitan investigaciones de largo plazo para confirmar hasta qué punto estas actividades pueden proteger al cerebro una vez que la enfermedad ya ha sido diagnosticada.

La UNAM: el ajedrez enseña a pensar y fortalece la disciplina
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) también ha destacado los beneficios del ajedrez más allá de la competencia. Manuel López Michelone, maestro de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y profesor universitario, asegura que este juego desarrolla la capacidad de analizar antes de actuar y fomenta la disciplina intelectual.

El especialista explica que el ajedrez no aumenta el coeficiente intelectual por sí solo, pero sí enseña a cuestionar, reflexionar y tomar decisiones con mayor cuidado. Además, recuerda que se trata de un deporte reconocido por el Comité Olímpico Internacional desde 1999 y que actualmente es practicado por cientos de millones de personas en todo el mundo.
Por ello, tanto investigadores como expertos en educación coinciden en que incorporar actividades cognitivamente estimulantes, como el ajedrez, junto con ejercicio físico, una alimentación equilibrada, un buen descanso y la interacción social, puede formar parte de una estrategia integral para promover un envejecimiento saludable y mantener el cerebro activo durante más tiempo.














