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Carlos Slim Helú, el hombre más rico de México y presidente de Grupo Carso, disparó una advertencia sin precedentes: Pemex es hoy el mayor problema del país. Durante una conferencia de prensa en la Ciudad de México, el empresario expuso con cifras duras el colapso productivo de la paraestatal —de 3.2 millones de barriles diarios en 2004 a apenas 1.5 millones en la actualidad— y exigió un viraje urgente: restablecer la cadena de valor, saldar la deuda con proveedores y volver a producir petróleo como motor de la economía nacional.

Carlos Slim lo dice sin rodeos: la deuda de Pemex está hundiendo a México

El diagnóstico de Carlos Slim fue tan contundente como incómodo para el gobierno federal. El fundador de Grupo Carso señaló sin ambigüedades que la crisis de Petróleos Mexicanos representa el mayor desafío económico que enfrenta México en la actualidad, por encima de otros problemas estructurales que afectan al país.

El empresario puso sobre la mesa los números: México pasó de producir 3.2 millones de barriles de petróleo diarios en 2004 —su récord histórico— a apenas 1.5 millones de barriles por día en el panorama actual. La caída es estrepitosa: más del 53% del volumen de extracción se perdió en dos décadas.

Para contextualizar la gravedad del dato, trazó una línea histórica que abarcó desde la administración de Adolfo López Mateos hasta la de Felipe Calderón, señalando que en ese largo periodo la paraestatal operó con niveles de productividad sustancialmente superiores a los actuales. La implicación es clara: el deterioro no es un fenómeno reciente ni circunstancial, sino el resultado acumulado de decisiones estratégicas y financieras que se extendieron por años.

Plan de Carlos Slim para recuperar la petrolera: pagos, integración y más extracción de crudo. Fuente: ShutterstockFuente: EFESáshenka Gutiérrez

El otro eje de su diagnóstico fue la deuda. Pemex carga con un pasivo total que supera los 100,000 millones de dólares, convirtiéndola en una de las petroleras más endeudadas del mundo. Ese peso financiero, advirtió, no solo estrangula la capacidad operativa de la empresa, sino que también representa una carga directa para las finanzas del Estado de México, que históricamente salió al rescate de la paraestatal con inyecciones de capital y condonaciones fiscales.

El contexto lo agrava todo: la rebaja de calificación crediticia de México por parte de Moody’s —que Carlos Slim cuestionó públicamente— tensó aún más el escenario financiero en el que opera Pemex. Una calificación deteriorada encarece el crédito, dificulta la refinanciación de deuda y aleja la inversión extranjera justo cuando la empresa más la necesita para revertir su declive productivo.

El plan de Carlos Slim para rescatar Pemex: pagar a proveedores, restablecer la cadena de valor y apostar de nuevo al petróleo

Carlos Slim no se limitó a diagnosticar la crisis. El magnate llegó a la conferencia con una hoja de ruta concreta y planteó tres ejes de acción que, desde su perspectiva, son indispensables para revertir el deterioro de la paraestatal.

El punto de partida del plan Slim es simple, pero con implicaciones profundas: Pemex debe honrar sus compromisos con los proveedores y contratistas que mantienen viva la operación diaria de la empresa.

Cientos de empresas mexicanas —muchas de ellas medianas y pequeñas— vieron comprometida su viabilidad financiera por los retrasos o incumplimientos en los pagos de Pemex. El efecto dominó es inmediato: cuando los proveedores no cobran, reducen servicios, paralizan mantenimiento y en casos extremos quiebran. Eso se traduce directamente en menor capacidad operativa para la petrolera, lo que a su vez profundiza la caída en la producción.

El segundo eje es estructural. Carlos Slim exigió que Pemex recupere y consolide su cadena de valor completa, desde la exploración y extracción de crudo hasta el procesamiento en refinerías y la comercialización de derivados.

Durante años, la estrategia de la paraestatal se fragmentó: se invirtió en refinerías sin resolver la caída en la extracción, se priorizó el procesamiento interno sobre la exportación de crudo sin generar los márgenes esperados, y la exploración de nuevos yacimientos quedó relegada. El resultado es una cadena rota que opera por segmentos desconectados, sin la sinergia que caracterizó a Pemex en sus años de mayor productividad.

Carlos Slim advierte sobre la crisis de Pemex y propone un plan para su rescate. Fuente: Shutterstock

El tercer pilar es el más directo: Pemex debe concentrarse en lo que históricamente supo hacer mejor, extraer petróleo. El empresario subrayó que ninguna transformación financiera o restructuración corporativa será sostenible si la empresa no recupera primero su músculo productivo.

Esto implica retomar la exploración de cuencas con potencial, modernizar la infraestructura de extracción en campos maduros, donde la producción se derrumbó drásticamente, e incorporar tecnología para recuperar rendimiento en yacimientos que aún tienen reservas técnicamente accesibles.

El empresario respaldó explícitamente la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero dejó en claro que el respaldo político no sustituye a las decisiones técnicas y financieras que la empresa necesita con urgencia.