

El pleno del Congreso de la Ciudad de México aprobó de forma unánime una reforma a la Ley de Educación que prohíbe el uso de teléfonos celulares dentro de las aulas de todas las escuelas primarias y secundarias.
La única excepción contemplada es cuando el dispositivo móvil se emplee con un propósito académico explícito, bajo la supervisión del docente.
La medida no solo busca reducir las distracciones en el salón de clases, sino frenar el avance del ciberacoso, la exposición a contenido inapropiado y la dependencia digital.
Ciudad de México prohíbe el uso de celulares en las aulas y este es el motivo
El debate no es nuevo, pero los números lo volvieron urgente. De acuerdo con datos presentados ante el pleno, tres de cada cuatro maestros reportan que sus alumnos pierden atención en clase de manera constante a causa de sus teléfonos celulares.
La diputada Laura Alejandra Álvarez Soto, del Partido Acción Nacional, fue enfática y presentó las cifras: el 75% del cuerpo docente identifica el celular como principal fuente de dispersión dentro del aula.
A eso se suma el fenómeno más preocupante: la violencia. Más de tres millones de jóvenes en México fueron víctimas de algún delito en línea vinculado a plataformas de redes sociales, juegos o aplicaciones de mensajería, muchas veces dentro del horario de clases.
Para los legisladores, la escuela no puede seguir siendo un espacio donde los riegos entran sin ningún filtro. La reforma apunta a crear una barrera concreta: el aula debe ser, primero que nada, un lugar de aprendizaje.

El uso de celulares estará permitido sólo en ciertos casos
Uno de los puntos que más resonó en el debate fue la aclaración de la diputada Claudia Montes de Oca del Olmo, presidenta de la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología, Innovación e Inteligencia Artificial.
La legisladora fue clara: la intención no es apartar a los estudiantes de la tecnología, sino dotarlos de las herramientas para relacionarse con ella de forma crítica y responsable.
En ese sentido, la reforma no implica una prohibición total de los dispositivos móviles en el entorno escolar. Los celulares podrán seguir usándose cuando el docente así lo determine con un objetivo pedagógico claro. La diferencia es que ya no dependerá del criterio del alumno cuándo y cómo usar el teléfono, sino que será parte de una dinámica educativa deliberada.
El modelo que plantean los legisladores involucra a toda la comunidad escolar: madres, padres, tutores y docentes deberán participar activamente en la construcción de un entorno digital más sano, tanto dentro como fuera de las aulas.
CDMX se suma a una tendencia mundial que ya está dando resultados
Esta decisión se enmarca dentro de una tendencia global que tomó fuerza en los últimos años. Países de Europa como Francia, que fue pionera en restringir los celulares en escuelas desde 2018, o el Reino Unido, que endureció sus normas recientemente, demostraron que las restricciones bien implementadas generan mejoras en concentración, rendimiento académico y bienestar emocional de los estudiantes.
En América Latina, varios estados y municipios comenzaron a moverse en la misma dirección, aunque con distintos niveles de alcance y aplicación. Con esta reforma, la capital mexicana se posiciona como una de las entidades más avanzadas en la materia a nivel regional.
Los legisladores coincidieron en que el crecimiento acelerado del uso de redes sociales entre menores de edad no puede abordarse únicamente desde la familia o la escuela por separado: se requiere un marco normativo que respalde las decisiones pedagógicas y proteja a los estudiantes.














