Estados Unidos atacó a Irán por novena noche consecutiva y escala tensión en Medio Oriente. El presidente Donald Trump volvió a endurecer su discurso y aseguró que el régimen de Teherán “va a pagar un precio muy alto” por la muerte de militares estadounidenses en los recientes ataques registrados en Jordania e Irak, mientras defendió la continuidad de la ofensiva militar y minimizó el rechazo interno a la guerra.
Antes de abordar el Air Force One con destino a la Base Aérea de Dover, en Delaware, donde recibió con honores los restos de los soldados fallecidos, el mandatario afirmó que Irán está siendo “diezmado” por las operaciones militares estadounidenses y anticipó nuevas represalias.
Las declaraciones llegan en medio de una escalada del conflicto entre ambos países, que en los últimos días sumó nuevos ataques, amenazas cruzadas y advertencias sobre una posible ampliación de las operaciones militares en Medio Oriente.
Trump asegura que los estadounidenses rechazan la suba de la nafta, pero no la guerra
Durante su mensaje, el presidente también buscó responder a las críticas por el impacto económico que puede generar el conflicto, especialmente sobre el precio internacional del petróleo y de los combustibles.
Según Trump, la preocupación de los ciudadanos estadounidenses no pasa por la intervención militar sino por las consecuencias que el conflicto puede tener sobre sus bolsillos.
“Los estadounidenses no están en contra de la guerra. Acaba de publicarse una encuesta. Los estadounidenses no quieren precios altos de la gasolina, pero no se oponen a la guerra. Nadie quiere que Irán tenga armas nucleares”, afirmó.
Sin embargo, los datos del sondeo al que hizo referencia muestran un escenario diferente. La encuesta, realizada sobre 2.061 personas y publicada por Politico, refleja que el apoyo a una mayor participación militar de Estados Unidos en Irán cayó en las últimas semanas.
De acuerdo con el relevamiento, el 36% de los consultados considera que Washington no debería continuar involucrado en el conflicto “independientemente de los costos” que ello implique para el país, un porcentaje que creció 14 puntos respecto de mayo.
En sentido contrario, solo el 16% respaldó la continuidad de la guerra aun cuando eso implique mayores costos económicos para Estados Unidos, seis puntos menos que dos meses atrás.
El resultado evidencia que, si bien Trump sostiene que la sociedad acompaña su estrategia, existe una creciente preocupación entre los estadounidenses por el costo político y económico de prolongar el enfrentamiento con Irán.
La tensión crece y Estados Unidos amenaza con nuevos ataques
Las advertencias del mandatario llegan mientras el conflicto continúa escalando sobre el terreno. Este miércoles Trump amenazó con destruir instalaciones en Teherán si el régimen decide atacar embarcaciones que atraviesen el estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo.
La amenaza fue publicada a través de su red social, Truth Social, y se suma a otra advertencia lanzada el martes, cuando aseguró que Estados Unidos podría atacar en los próximos días la denominada Montaña Pico, un complejo subterráneo que, según Washington, estaría vinculado al programa nuclear iraní.
En paralelo, las Fuerzas Armadas estadounidenses mantienen la presión militar sobre territorio iraní. El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que durante la noche del martes se concretó la undécima jornada consecutiva de bombardeos, dirigidos contra centros de operaciones militares, instalaciones de drones, capacidades marítimas y estructuras logísticas.
Con la tregua definitivamente rota y un intercambio cada vez más intenso de amenazas entre Washington y Teherán, la posibilidad de una mayor escalada militar sigue creciendo, al tiempo que aumenta la incertidumbre sobre el impacto que el conflicto puede tener tanto en la seguridad internacional como en los mercados energéticos.