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Donald Trump usó su primera reunión de gabinete desde el inicio de la guerra contra Irán —que arrancó el 28 de febrero con bombardeos conjuntos con Israel— para hacer un balance de las operaciones y enviar una señal de firmeza: Washington no está desesperado por cerrar ningún trato.

“Estimábamos que nuestra misión tardaría aproximadamente entre cuatro y seis semanas en completarse, pero estamos muy adelantados”, declaró Trump ante su gabinete. El presidente lo enmarcó como una señal de poder negociador. Asimismo, aseguró que no le importa alcanzar un acuerdo con Irán y advirtió que Estados Unidos seguirá atacando “sin que nadie nos detenga”.

Asimismo, restó importancia al aumento de los precios de los combustibles y al impacto en el mercado bursátil como resultado de la guerra con Irán, al sugerir que no ha sido tan grave como esperaba.

“Francamente, pensé que los precios del petróleo subirían más, y pensé que el mercado bursátil bajaría más. No ha sido tan grave como pensaba”, dijo Trump mientras reunía a su gabinete en la Casa Blanca, citado por la cadena CNN.

“Creo que tienen confianza quizá en el presidente de Estados Unidos y quizá en las personas sentadas alrededor de esta mesa”, lanzó amenazante.

Cabe destacar que el precio promedio nacional de un galón de gasolina regular está a punto de alcanzar los u$s 4, en u$s 3,981, según AAA. Esto representa un aumento de u$s 1 respecto a hace un mes y podría convertirse en una importante desventaja política para los republicanos de cara a las elecciones intermedias de noviembre.

Trump: el plan de 15 puntos y la mediación pakistaní

La tensión entre discurso bélico y señales diplomáticas definió la jornada. Trump insistió en que Irán está pidiendo negociar —algo que Teherán niega— y marcó la cancha de manera tajante: les dio a los líderes iraníes la oportunidad de abandonar de forma permanente sus ambiciones nucleares y trazar un nuevo camino, pero advirtió que de no hacerlo, Estados Unidos sería “su peor pesadilla”.

El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, confirmó ante el gabinete que Washington presentó a Teherán una lista de acción de 15 puntos a través del gobierno pakistaní, que actúa como mediador, lo que derivó en conversaciones que calificó como “firmes y positivas”.

Sin embargo, los dos intentos anteriores de alcanzar un acuerdo entre Washington y Teherán fracasaron a raíz de ataques militares de Estados Unidos e Israel. El más reciente fue el 28 de febrero: los bombardeos comenzaron pocas horas después de terminar una ronda de negociaciones en Ginebra. Ese antecedente explica el escepticismo iraní.

El plan de 15 puntos, cuyos detalles no fueron divulgados oficialmente, buscaría eliminar el programa nuclear de Irán —incluidas las plantas de Natanz, Isfahan y Fordow, ya bombardeadas el año pasado—, limitar su arsenal de misiles balísticos y cortar el financiamiento a grupos aliados como Hezbolá y los hutíes. A cambio, Estados Unidos levantaría las sanciones vinculadas al programa nuclear.

El comandante que cerraba Ormuz

En paralelo a las tratativas diplomáticas, el frente militar siguió activo. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó la muerte de Alireza Tangsiri, jefe de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en un ataque israelí “preciso y letal” contra la ciudad portuaria de Bandar Abbas, mientras se reunía con otros altos mandos.

Según las Fuerzas de Defensa de Israel, el ataque también acabó con la vida de Behnam Rezaei, jefe de inteligencia de esa fuerza naval. Es menester destacar que Teherán aún no confirmó las muertes de manera oficial.

Tangsiri no era un nombre desconocido. Dirigía la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria desde 2018 y estaba sancionado por Estados Unidos desde junio de 2019, cuando Washington lo designó como “un terrorista”. Según Al Jazeera, fue una figura clave en el desarrollo de la doctrina naval iraní en el estrecho de Ormuz y en la incorporación de drones militares de uso marítimo.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) respaldó la operación: el almirante Brad Cooper afirmó que la eliminación de Tangsiri “hace la región más segura” y reportó que las fuerzas estadounidenses destruyeron alrededor del 92% de los grandes buques navales iraníes desde el inicio del conflicto.